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....Cabalgué a lomos del Dragón. Y él volvió hacia mí sus enormes ojos color violeta. Y me sonrió.




miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Por qué “A lomos del Dragón”?

Curioso el nombre del blog... ¿Verdad?
¿Por qué “A lomos del Dragón”?

Desde el punto de vista de la simbología, (que diría Robert Langdom), la serpiente, o en general el reptil es el depositario de un conocimiento secreto. De un conocimiento que no está al alcance de cualquiera, pero que podemos obtener si somos iniciados o si nos esforzamos en ello.
El Conocimiento es un tesoro. En la Gran Tradición, se alude muchas veces a un tesoro, una olla llena de monedas de oro, o similar. Echando mano de nuevo de la simbología, en el subconsciente colectivo ese tesoro representa sencillamente el conocimiento oculto, o el conocimiento divino (Hagia Sofia), que es un auténtico tesoro.
Cabalgar el Dragón (el más grande de los reptiles) significa para mí ir en busca de ese conocimiento, tarea que puede llevar toda una vida. Abandonar los prejuicios, las ideas preconcebidas, cerrar los ojos y abrir la mente. Deshechar los dogmas y confiar el lo racional. La razón no es una herramienta perfecta, de acuerdo, pero estimo que la más válida. No tener miedo de lo que encontraremos al final. Quizá no es lo que buscamos. Pero, ¿Qué es lo que buscamos? ¿Qué hay al final del camino? Pues lo de siempre: las Cuestiones Últimas... Qué somos, de dónde venimos, adónde vamos, y sobre todo, qué hacemos aquí o para qué estamos aquí. Las preguntas que siempre se hizo el ser humano mirando al cielo nocturno.
El Vuelo puede ser duro, comienza uno por preguntarse acerca del Cosmos, de la física, de la Naturaleza. Continúa uno preguntándose acerca de la Vida como fenómeno, qué sentido tiene y cuál es su explicación. Termina uno preguntándose acerca del Ser humano como ser vivo. Intentando darle una explicación a este fenómeno.
Y al final de todo, lo que encuentra uno es el más grande enigma de todos: Uno mismo. Lo que hay al final de toda búsqueda, es un espejo, con la imagen de uno reflejándolo. Ahí es a donde nos conduce el Vuelo del Dragón ¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo? Misterio que seguramente nunca tendrá solución.
Y a veces sucede, como me ha pasado a mí hace poco, que una gran turbulencia sacude tu vida. Todo se tambalea parece que va a desmoronarse. Y aspectos increíbles del conocimiento lo alcanzan a uno. Las convicciones se transforman en dudas, y el misterio del espejo plantea un nuevo enigma. Es entonces cuando el Dragón gira la cabeza hacia ti, te sonríe y te susurra algo al oído. Algo que podrías necesitar libros enteros para contarlo, pero que se podría resumir en algo así como: “Eres tan libre como crees que eres”
Entonces es cuando más intensamente percibes que cabalgas el Dragón.
La búsqueda del conocimiento es, por tanto, una búsqueda sin final: En un momento puede parecernos que el puzzle está casi completo, que le faltan pocas piezas, pero de repente, sucede algo en tu vida que lo pone todo patas arriba. Creías saberlo todo, o casi todo, pero resulta que apenas sabes nada. Es preciso recomenzar planteando las cosas desde otro enfoque.
¿Qué es el Cosmos? ¿Qué es la realidad? ¿Existe realmente el Cosmos o es tan sólo una mera ilusión de los sentidos?. Pero si es así, y el Cosmos existe solo en mente, ¿Qué hay realmente ahí fuera? ¿Es el Cosmos entero el sueño de un Dios borracho que tiene forma de mono que ríe? ¿Es el Ser Humano –como dijo Ann Druyan- el medio que tiene el Cosmos de conocerse a sí mismo?
Quizá la última respuesta, como nos enseñó Hermann Hesse en Siddartha, está en los lentos y apacibles remolinos de un enorme río, contemplados estando uno sentado al pie de un árbol que hay en la orilla. Quizá al final sea ésta la última respuesta. al enigma del espejo.
Cualquiera que lea esto, queda invitado a volar en mi Dragón. Encontraremos cosas curiosas, algunas misteriosas, otras fascinantes, y otras incluso pavorosas. Compartiré recuerdos vitales entrañables para mí. No voy a exponer nada que no haya sido ya descubierto o expuesto. No voy a inventar nada. Pero quizá la forma de interconectar los conceptos aporte algo a alguien. Si es así, aunque sea en una muy pequeña medida, todo esto tendrá entonces un sentido.

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