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....Cabalgué a lomos del Dragón. Y él volvió hacia mí sus enormes ojos color violeta. Y me sonrió.




domingo, 20 de enero de 2013

Acerca del "Big Bang"


La otra noche ví un documental sobre el Origen del Universo expuesto por Stephen Hawking. Lo atendí con mucha atención. Plantea el Big Bang como el Origen del Universo, pero él  de nuevo se resiste a admitir la presencia de un principio creador en su origen.

Me admiró cómo resuelve el problema de la simetría: Si todo el Universo surgió de la nada, y en la nada había cero materia y cero energía, el principio de la conservación tendría que haberse vulnerado con la creación del Universo.

La solución que propone es muy ingeniosa: Podemos contemplar tanto la materia como la energía actual del Cosmos como dos aspectos de una misma materia-energía, digamos que positiva. Necesariamente debería existir algo de la misma magnitud, pero de signo contrario, para que no se viole el principio. Ese algo no puede ser antimateria, porque la materia, cuando se suma con la antimateria, da energía, no “nada”.

Ese algo es precisamente el Espacio. El espacio donde existe la materia-energía, es “materia-energía” de signo negativo. De esta manera, todo lo que existe en el Cosmos, esto es, materia, energía y espacio, sumado da cero. No se viola el principio de la conservación.


La manera que tiene de eludir la necesidad de un Principio Generador es también ingeniosa: En el momento del origen del Universo, todo él se hallaba comprimido en un punto de densidad infinita. Esto, desde el punto de vista de la Física, supone una singularidad. Pero como sabemos, en una singularidad, al ser el campo gravitatorio infinito, el tiempo se detiene, según las ecuaciones de Einstein.

Si el tiempo se detiene en la singularidad, no puede haber ningún tipo de relación de causalidad. Esto es, nada puede ser causa de nada, pues no existen instantes anterior y posterior, y para que exista una relación causa-efecto, debe haber una secuencia de instantes. Así pues, Nada pudo ser la causa del Big Bang. 

Tengo que reconocer que los argumentos me sorpredireon y me hicieron pensar, pero sigo viendo fisuras en ellos.

En primer lugar, siempre que hablamos de singularidades, siempre que las estudiamos, que las describimos, definimos, etc., se trata de singularidades que existen dentro del Cosmos. Existen en cuanto que (como todo lo que existe) un observador externo puede percibirlo, analizarlo, estudiarlo, medirlo. Pero esta singularidad no estaría en el Cosmos, Sería El Cosmos. ¿Pueden seguirse los mismos razonamientos con respecto a esta singularidad? No lo se. 

Otra cuestión. Como ya sabemos, existen unas leyes físicas muy concretas y definidas que rigen el funciomaniento del Cosmos. Conocemos muchas de ellas,  y cada vez más profundamente. Las leyes físicas son inmutables y actúan de la misma manera en cada punto del Cosmos. No parece razonable que en otra galaxia distante, por ejemplo, la constante de gravitación Universal tenga distinto valor que en la nuestra.

De igual manera, tenemos las constante Universales, que también son fijas y están íntimamente imbricadas en la sleyes físicas: La constante de Plank, la constante de Botzmann, la permeabilidad eléctrica del vacío, la permeabilidad magnética, la velocidad de la luz, la masa y carga de las partículas elementales…

Sabemos que el aspecto que tiene el Cosmos es debido a las distintas relaciones que tienen estas magnitudes entre sí, y que si alguna de ellas no tuviese –con un pequeño márgen de error- justo el valor que tiene, no sería posible, por ejemplo, la formación de galaxisas, la existencia de elementos distintos del hidrógeno, y aún la existencia del hidrógeno; estados de agregación de la materia distintos del plasma, y al fin y al cabo, la existencia de un ser orgánico como el que ahora teclea esto. 

Ya sé que tenemos el principio antrópico para explicar esto:

  • El Cosmos es el conjunto de todo lo observable.
  • El Cosmos es el conjunto de todo lo que existe.
  • Pero ¿Todo lo que existe es observable, o en un sentido más amplio, todo lo observable es que existe?
  • Por lo tanto, la observación de un observador es lo que le da sentido a la existencia del Cosmos.
  • Por lo tanto, la existencia de Cosmos es un hecho subjetivo.
  • Por lo tanto, sólo es posible la observación de un Universo como éste, porque es justo el Universo que posibilita la existencia de un observador –como yo ahora- que lo está describiendo. En esencia, es así porque sólo puede ser así, y mi existencia, o la observación que yo hago de él, así lo justifica.  

Pero, con o sin principo antrópico, las leyes naturales están ahí, son reales, y las constantes universales también lo son. 

Sin embargo, en el instante del Big Bang, si no existía ni tiempo, ni espacio, ni materia ni energía, no podían existir estas leyes naturales ni estas constantes.

Y un instante después del Big Bang, una billonésima de segundo después, el Cosmos ya está en marcha, y las leyes naturales ya existen y operan sobre este Cosmos.

¿Cómo pueden generarse, también de la nada, y en un instante, no sólo la matria-energía-tiempo-espacio, sino también todas las rígidas interelaciones que definen la íntima interacción de esos elementos? 

Y tan sólo una última cuestión más: Si en efecto el Cosmos se hizo con una cantridad de materia-energía definida, ¿Cómo se definió esa única magnitud? Supongamos que la suma de materia-energía fuese equivalente, por ejemplo, a 6,7832 · 1067 julios. (No tengo ni idea de si ésta puede ser una cifra aproximada. La he puesto a boleo) ¿Cómo pudo definirse, de la nada-nada, esta cantidad? Si nada existía, no podía haber ninguna referencia, ningún patrón, ninguna realción, ningún marco. ¿Cómo pudo establecerse la magnitud del Cosmos por sí sola?
A mí me sigue faltando algo…

viernes, 17 de agosto de 2012

La Cuestión Última (I)


¿Cómo abordar la Cuestión Última? ¿Valdrá la pena el esfuerzo? ¿Hasta qué punto me atreveré?

¿Es la existencia de Dios una mera cuestión de fé, o debe decir algo la razón al respecto? ¿Cuántos sabios  y filósofos se han preguntado esto en el transcurso de la historia?

No creo en el Dios de Abraham, el Dios de  Isaac, el el Dios de Jacob... Ese Dios que en el Antiguo Testamento, se aparece bajo las formas más variopintas. A veces se muestra colérico. Atributos mundanos... “Dios creó al Hombre a su imagen y semejanza...” Un Dios que parece estar ansioso de establecer pactos con un sólo  pueblo de la tierra, dispuesto a ayudar, a potenciar a ese pueblo aún a detrimento de otros pueblos o razas.
No me cuadra ese Dios.
No creo en la existencia de un señor barbudo que está sentado allá arriba entre las bubes, y lo contempla todo de manera complacida, o encolerizada.
No creo que la palabra, que la voluntad de Dios esté escrita de la mano de profetas en antiquísimos escritos.

Y sin embargo... 

De Occam aprendimos que nada debería se complicado más allá de lo necesario; de entre varias hipótesis, la más sencilla es probablemente la cierta. 

De Göddel aprendimos que hay limitaciones al conocimiento. Absoluta, lo que es absolutamente seguros, no podemos estar de nada. Podemos sospechar, intuir, suponer. Pero no conocer.

Si tan inútil es intentar demostrar la existencia de Dios, como su no existencia, ¿tendrán sentido todas estas reflexiones? 

Demasiadas preguntas.  Pero ¿Qué es la Filosofía sino la búsqueda del conocimiento? ¿Existe búsqueda más noble , más elevada, que aquella que nos dirige hacia nuestra Causa Primera?

Leo los últimos escritos de Stephen Hawkins. Admiro enormemente a ese hombre, por sus aportaciones a la ciencia. En sus últimos artículos y libros niega la existencia de Dios.  Vi el otro día un reportaje en televisión acerca de esto. No necesité verlo hasta el final para coger la idea que quiere transmitirnos. El argumento de Hawkins es el siguiente: El hombre ha tenido que inventar a Dios para poder explicar cosas en principio inexplicables. ¿Cómo explicar un trueno o un rayo, o la lluvia, o la existencia del Sol o de la Luna, para un hombre del Paleolítico, o incluso para un hombre de la Edad Media? La figura de Dios suple esa carencia de explicaciones. Pero a medida que la ciencia va explicando todos los fenómenos conocidos, no es necesario recurrir a un Dios. En el límite, cuando todo fenómeno es explicado por leyes físicas, no necesito a Dios. Sobre todo ahora, que se ha demostrado la existencia del bosón de Higgs. O sea, que Dios no existe.

Pero, Que no necesito a Dios para explicar el funcionamiento del Cosmos implica de Dios no existe?
¿Es lo mismo explicar el funcionamiento del Cosmos, que explicar el Cosmos? 

He leído también a Richard Dawkins, al cual también admiro mucho. El Gen Egoísta, El Relojero ciego y otros libros. Según Dawkins, no es preciso recurrir a un “ingeniero sabio” que ha diseñado la exquisita complejidad y belleza de los seres vivos.  Parece partir de la base que el argumento principal para defender la existencia de Dios es que al parecer los seres vivos están diseñados con un diseño en apariencia inteligente, y que por lo tanto, es preciso la intervención de algo que diseñara cada ser vivo según su propósito de supervivencia. Dawkins acaba mostrándonos que no es necesario recurrir a ese “diseñador inteligente”. La Evolución, por sí misma, puede generar la enorme complejidad y belleza que observamos en la naturaleza. Estoy de acuerdo con Dawkins en esto. Pero ¿Implica eso que Dios no existe? 

En mi cabeza sigue dando vueltas las ideas tomistas o escolásticas, que aprendí en Filosofía de BUP.: Toda manifestación está sujeta a cambio. Todo movimiento, cambio o mutación tiene una causa. Nada se mueve por sí mismo. La  causa del movimiento a su vez consiste en algo que se ha movido o cambiado, la cual a su vez tiene otra causa. Pero esta recurrencia no puede extenderse hasta el infinito. Por lo tanto, debe haber una Causa Primera no causada. Un Motor inmóvil, que hace mover a todo, directa o indirectamente, sin moverse él. Simple. Elegante. Nada que objetar.

Pero ¿Qué es inmóvil? Que no se mueve, que no cambia. Todo ser material está potencialmente sujeto a cambio o mutación, así que algo inmóvil tiene que ser necesariamente no-material.

¿Qué es Ser? ¿Qué es existir? ¿Existe únicamente aquello con lo que podemos establecer una relación de causalidad? ¿Aquello que podemos registrar con nuestros sentidos o instrumentos? ¿Tiene sentido decir que existe algo que nunca podremos percibir directamente, ni registrar ni medir? ¿Tiene sentido discutir acerca de lo que hay en el interior de un agujero negro, o de una caja inexpugnable? 

Si algo es la causa de una cosa, ese algo debe estar fuera de la cosa. Un pintor que pinta un cuadro no puede ser  una figura en el lienzo. Tiene que pintar el lienzo desde fuera de él.

Si existe una Causa primigenia del Cosmos, y a esa causa le llamamos Dios, entonces Dios debe estar fuera del Cosmos. Pero, ¿Cómo puede existir relación de causalidad con algo que está fuera del Cosmos? ¿Fue precisamente el instante de la Creación, esa relación de causalidad?¿Tiene sentido decir que algo existe fuera del Cosmos, si el Cosmos se define como todo lo que existe?

No se si vale la pena exponer todas estas ideas. No se si voy a hacer pensar a alguien acerca de esto. No voy a descubrir nada nuevo. Pero, una vez más, creo que tiene que haber algún sentido en el hecho de que todas estas cosas estén dentro de mi cabeza. 
Esta será la primera de una serie de entradas, que deberían ser leídas por orden. No sé cuantas saldrán. No sé porqué lo hago. Sencillamente, creo que debo hacerlo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Por qué escribir esto?

A veces me pregunto qué sentido tiene escribir todas estas cosas ¿Lo leerá alguien alguna vez? ¿Es vanidad suponer que a alguien le interesen estas cosas?. Cada se humano tiene una historia detrás. A veces, pienso en mi propia vida, en mis recuerdos, mis vivencias, y me imagino que cada persona que pasa junto a mi tiene las suyas. Cuantas historias, cuantos recuerdos… ¿Cuánto ocuparían juntas las historias de cada uno de los seres humanos que viven en el planeta? Qué biblioteca tan inconmensurable… Cada uno de nosotros somos dueños de nuestros recuerdos. Cada ser humano tendría derecho a escribir su propia biografía, junto con sus impresiones y su modo de ver las cosas; y tendría derecho a que alguien leyese ese texto. A veces pienso en mis ancestros, mis abuelos, o mis bisabuelos, a quienes nunca conocí. ¿Qué pensarían? Cuales serían sus ilusiones, sus anhelos o sus esperanzas? Se vieron alguna vez cumplidos? Nunca lo sabré, pero me hubiera gustado saberlo.Todo esto que escribo quedará, en un sitio u otro. Quizá algún dia mis hijos, o mis nietos o bisnietos lo lean, y recapaciten, o acaso se conmuevan de lo que pensó, sintió o vivió su ancestro. Un fragmento de mí, en ese momento, no se habrá perdido del todo, y habré burlado un poco a la muerte.

lunes, 15 de agosto de 2011

Determinismo e incertidumbre

Cuando tenía 17 años, una noche de Fin de Año que salí con unos amigos, entre vino y vino se me ocurrió el siguiente razonamiento:
“Un sistema aislado, compuesto por n partículas, las cuales en un instante dado tienen una determinada posición y una determinada velocidad, tiene su futuro determinado; esto es, puede describirse la interación de cada partícula con las restantes por medio de una ecuación, si conocemos el tipo de interación entre las partículas.
Los términos de la ecuación sería los vectores distancia a cada una de las otras partículas. La ecuación definiría la interación total sobre la partícula. Como la aceleración es la derivada de la velocidad con respecto al tiempo, y la distancia recorrida es la integral de la velocidad en un lapso de tiempo, puede expresarse en una ecuación la pocisión de la partícula en un instante t0 como función de las distancias a las otras partículas.
Un sistema de n ecuaciones, cada una con n términos, tendría solución y sería única, para cada instante t. Ese sistema de ecuaciones definiría la historia del sistema para cada instante. Es importante darse cuenta de que la solución existe y es única, tanto si podemos escribir el sistema de ecuaciones como si no podemos, porque por ejemplo, no podamos medir en un instante dado velocidades y posiciones. La historia de sistema aislado está definida. Pienso que el Cosmos es un sistema aislado. E. Kant dudó de esto, pero se me ocurre que si no es un sistema aislado, es porque una acción externa actúa sobre él. Si incluyo esa causa externa dentro del Cosmos, vuelvo a tener un sistma aislado. El Cosmos está compuesto por aproximadamente 10e40 partículas. Quizá no conocemos exactamente los tipos de interaciones entre las partículas, pero éstos existen y son teóricamente expresables de manera analítica. Un sistema de n ecuaciones definiría la interación de cada partícula con las restantes. Este sistema, que por supuesto es inexpresable e incalculable, existe teóricamente, tiene solución y ésta es única para cada instante t.
Por lo tanto, la historia del Cosmos está definida. Todo lo que ocurrió, ocurre y ocurrirá, estaba prefijado de antemano, desde el instante de la Creacción".
Todo esto se me ocurrió a los 17 años. Yo entonces no lo sabía, pero esto es en esencia la teoría del determinismo científico, cuyo origen se remonta al pensamiento de Demócrito y Lucrecio. La cuestión es si este determinismo anula el libre albedrío del Ser humano. Si todo está determinado, ¿Para qué esforzarse en tomar decisiones? La teoría nos dice que, cuando usamos ese libre albedrío para decidir algo, también estamos siguiendo el inexorable dictado del determinismo: Lo que creemos que decidimos, ya estaba dambién decidido de antemano.
Del determinismo vino a rescatarme años más tarde la física cuántica. Según el principio de incertidumbre de Heisemberg, si conocemos con precisión la posición de una partícula, no podemos conocer con precisión su momentum esto es, el producto de su masa por su velocidad. Por ejemplo, para conocer la posición de una partícula tengo que hacerle una fotografía, para verla, para saber donde está. Pero eso implica que fotones tienen que chocar contra ella, y desde ese momento, se ha alterado su momentum. Saco la foto, pero la partícula ya no estaba allí, pues fue empujada por los fotones. Este experimento pone de manifiesto un procedimiento en el cual la indeterminación viene dada por el propio procedimiento, pero Heisemberg se percató de que la indeterminación es intrínseca a la realidad, independiente de la precisión o finura de los medios de medida. Esto es, un experimento muy fino, que interactuase con el objeto medido de una forma infinitamente sutil, tendría como límite inferior de precisión el principio de incertidumbre.
Este pricipio fija que el producto de las imprecisiones de la posición y del momentum es por lo menos la constante de Planck. O sea, que las partículas, en el sistema de ecuaciones del párrafo anterior, no tienen su posición exactamente definida. Las ecuaciones no pueden expresar una igualdad. Existe una granularidad o rugosidad en la estructura fina de la realidad, que impide la existencia, siquiera teórica, del sistema de ecuaciones global. El Cosmos no tiene historia definida.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y he leido muchas más cosas. He leido sobre el principio antrópico, del cual hablaré en otro momento, y sobre el pensamiento de Roger Penrose. Pasado todo este tiempo, releo las notas de mis pensamientos a los diecisiete años, y aunque ahora podría añadir, rectificar y pulir muchas cosas, me sigue pareciendo en esencia correcto. No dejo de preguntarme de dónde diablos saqué yo todo eso a aquella edad.

viernes, 7 de enero de 2011

¿Podría Internet ser consciente de sí misma?

Escrito en A Rua, Ourense, una oscura noche de enero, en la soledad de una pequeña habitación en un hostal insignificante. ================================================ En su obra El juego de Ender, Orson Scott Card imagina una red de ordenadores conectados mediante enlaces, que tienen como propósito la comunicación global y la educación. Escrita antes de que existiese Internet, me parece de una predicción sorprendente. Al final de la novela, la humanidad se extiende por muchos planetas, colonizando un pequeño sector de la galaxia. Se crea una red de comunicaciones que usan el enlace filótico (red ansible) para conseguir una transmisión de información instantánea, superando la velocidad de la luz en lo que a comunicación se refiere.
 Consideremos que la base fisiológica de la consciencia son las conexiones sinápticas dentro del cerebro y los impulsos que por ellas circulan. Sé que esto puede tener sus detractores, por lo que puede tener de reduccionista. ¿Pueden separarse los conceptos de cerebro y mente? ¿Surge la consciencia, o mejor dicho, es la consciencia únicamente una miríada de impulsos sinápticos bullendo dentro de un cerebro, o es algo más? Procesos fisiológicos que alteran este funcionamiento, como puede ser la administración de anestesia, producen como consecuencia la pérdida de la consciencia. Si no ES eso, desde luego tiene mucho que ver. 
 Pensemos en Internet. Una miríada de máquinas conectadas entre sí, intercambiando información en forma de impulsos eléctricos. Como un cerebro gigantesco. 
 Volviendo a "La Saga de Ender", como consecuencia de la interconexión de millones de máquinas repartidas por todos los mundos colonizados, surge de manera espontánea una consciencia, que se da a conocer al protagonista, bajo el nombre de Jane. Si una conciencia es un número muy elevado de interacciones o intercambios de datos / impulsos eléctricos, ¿Podría Internet tener conciencia de sí misma? 
Se me ocurren varias cuestiones paralelas al respecto. En primer lugar, ¿Cómo identificamos una consciencia? Tengo a mi amigo delante de mí, le doy un espejo y le pregunto qué ve en él. "Me veo a mí mismo", responde. "Ése soy yo". Concluyo que mi amigo es consciente, concibe el principio de individuación, o sea , capta la idea de su propia existencia como ser, diferenciada o separada del resto del todo.
 ¿Cómo he llegado a esa conclusión? En primer lugar, porque mi amigo ha tardado unos pocos segundos en contestarme. Si hubiese tardado varios años, yo no habría podido percibir su autoconsciencia. O sea, hay un factor de escala temporal. En segundo, yo, que le hago la pregunta, también soy consciente de mí mismo. O sea, una conciencia puede existir sola por sí misma (un individuo en una habitación oscura, incomunicado, sin estímulos, puede ser consciente, si escucha el diálogo interno de sus pensamientos), pero sólo puede ser puesta de manifiesto enfrentada o comunicándose con otra entidad similar. Yo no puedo comunicarme con una de mis neuronas, ni ellas conmigo. Ellas sólo se comunican entre ellas. 
 Tenemos entonces que si Internet fuese consciente de sí misma, nosotros no podríamos percibirlo nunca. Puedo comunicarme con otro usuario de Internet, pero no con Internet misma. Ella sólo podría comunicarse como entidad con una red externa separada similar. 
 Hay más cosas que se me ocurren. En su Teoría de la Mente, Roger Penrose sugiere que podría haber algo de naturaleza no computable en las leyes físicas que describen la actividad mental. 
Toda Internet es una red de ordenadores (máquinas) interconectadas, y cada máquina en sí es, en cuanto a proceso, la ejecución de una serie de algoritmos. Así pues, toda internet es un sistema determinista: Conocidos los Inputs y conocidos la totalidad de los algoritmos, los outputs quedan completamente determinados. No así una mente humana. No es un sistema determinista. Podemos aventurar cómo se va a comportar un determinado individuo, cuál va a ser su respuesta ante un determinado estímulo (input), pero nunca podremos definir determinísticamente cual va a ser su respuesta, pues la mente del individuo no está sujeta a algoritmos. Por ejemplo si le ofendemos o insultamos, podemos sospechar o aventurar que tendrá una respuesta airada o agresiva, pero no podemos asegurarlo al 100%, ni definir cuál va a ser exactamente su respuesta. Visto desde el lado contrario, ninguna máquina de computación podrá ser inteligente como un ser humano, ya que los sistemas formales algorítmicos nunca les otorgarán la capacidad de comprender o encontrar verdades, que poseen los seres humanos. Una máquina puede aprender de lo que hago, pero nunca podrá comprender lo que hago. 
 Lo último que se me ocurre es que si pensamos en Internet, no sólo como la red de máquinas interconectadas, sino que detrás de cada terminal hay seres humanos con una mente propia, que están vertiendo contenidos, y comunicándose entre sí; en este caso la entidad que tenemos participa de las naturalezas computacionales y no computacionales a las que se refiere Penrose. Sería preciso consideraciones específicas para analizar esta entidad. 
 En resumen, si Internet tuviera consciencia de sí misma, esto sólo podría ser percibido por una entidad similar, pero no por una mente humana. Así que estará fuera de nuestro alcance.

martes, 20 de julio de 2010

2001 Una odisea del Espacio: Reflexiones sobre A. C. Clarke

Sobre el año 2002, un colega mío publicó en la revista Antena (órgano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación)un artículo acerca de la película "2001 odisea del espacio" y en general sobre la obra de A. C. Clarke. 
No me resistí a contestarle comentando su artículo. Nuestra relación epistolar se interrumpió desde entonces. Quiero pensar que no fue por mi contestación. Creo que mi crítica es constructiva. Hoy día, me parece sorprendente que pudiese sencillamente sentarme delante de un teclado y así, a pelo, "soltar" todo lo que viene a continuación, sin documentarme ni nada. Creo que hoy no sería capaz de algo así. ===============================================================
 Hola, Jose Manuel. ¿como estáis? Nosotros bien, gracias a Dios. Te felicito por tu último artículo aparecido en ANTENA. Me ha parecido muy ameno. 
No obstante me gustaría hacer algunas observaciones sobre tus comentarios a "2001", con la autoridad que me da el hecho de haber leído la casi totalidad de la obra de A. C. Clarke, aunque no tengo ninguna otra bibliografía al respecto. 
 Es cierto que la semilla del guión de 2001 fué el relato corto "El centinela", escrito en 1948; si bien, simultáneamente a la confección del guión cinematográfico el propio A. C. Clarke escribió en paralelo la novela "2001 Odisea del Espacio" como obra independiente. 
Clarke no pretende ser un profeta. La obra, el conjunto de su obra, no es de anticipación, sino de ciencia-ficción, y de la buena. Ciencia; porque plantea unos avances tecnológicos posibles (o en todo caso sospechables), al margen de que el ser humano los lleve a cabo. En la obra de Clarke, no aparecen escudos antigravitatorios, y las naves no pueden superar la velocidad de la luz. Si queremos gravedad en el espacio, tendremos que simularla, mediante una sección de la nave que gira sobre sí misma, o mediante la aceleración de la propia nave. 
No hay nada en 2001 que sea tecnológicamente imposible. La hibernación de los humanos en la "Descubrimiento" es una especie de sueño inducido que reduce las constantes vitales del individuo hasta un mínimo adecuado, para que el largo viaje fuese llevadero; sería más bien como la hibernación de los osos. 
Y es también ficción, por supuesto. No pretende decirnos como será el día de mañana, sino cómo podría ser. No lo que el ser humano hará con la tecnología, sino lo que podría hacer. 
Por supuesto, no pretende convencer ni anticipar que el origen de la inteligencia humana es una hechura extraterrestre. Es ni más ni menos que parte del argumento de una obra de ficción. Clarke cree en la tecnología, en el sentido que vé la tecnología como algo capaz de redimir al ser humano. En sus obras, la ciencia y la tecnología, surgidas de la mente del ser humano, lo elevan de sus humildes orígenes y lo proyectan hacia el Cosmos. Expanden su horizonte, su límite físico (Cita con Rama, Encuentro con Medusa) y por lo tanto, también su conocimiento y su espíritu. Los grandes descubridores y pioneros que a lo largo de la Historia han dedicado -y a veces entregado- su vida a expandir el horizonte humano son homenajeados por Clarke. Von Humboldt, Cook, Colón, Darwin; son figuras que inspiran a sus protagonistas, a su vez pioneros en algo. Los nombres de sus naves, el "Endeavour", el "Beagle", el "Challenger", la "Santa María" son tomados por Clarke para naves espaciales en sus relatos; y aún la NASA tomó algunos de ellos ("Discovery", de 2001) para sus transbordadores espaciales, en un doble homenaje. 
En la obra de Clarke, la tecnología no genera jamás armas de destrucción masiva. Aproxima al ser humano hacia su Creador, sea quien sea Éste (2001) e incluso salva a la Humanidad de catástrofes cósmicas (Partida de rescate, Cánticos de la lejana Tierra) 
¿Es ésta una visión de anticipación? Por supuesto que no, y una mente tan lúcida como la de Clarke lo sabe perfectamente. Sólo es una hermosa ficción, y tecnológicamente realista. 
 El tándem Clarke / Kubrick funcionó de maravilla. Desde el punto de vista cinematográfico, el film es revolucionario por el uso de los grandes angulares, los planos fijos de larga duración y las tomas (sobre todo las del espacio) de movimiento muy lento. La película es de un gran realismo técnico. Aquí se conbinó el afán perfeccionista de Kubrick, capaz de repetir innumerables veces una toma, hasta conseguir la perfecta; con la meticulosidad científica de Clarke, capaz de hacer complejos cálculos matemáticos, para determinar, por ejemplo, cómo debe aproximarse una nave a otra en el espacio. Ninguna toma en el espacio tiene otro sonido que no sea una música de fondo, pues desde luego en el espacio, al no haber aire, no se oiría nada. 
Tras visionar varias veces el film, se ponen de manifiesto éste y otros detalles sorprendentes para su tiempo. Después de la exhibición de la película, muchos comentaristas preguntaban a Clarke por ella, en calidad de guionista, y sobre todo por el final. "No entendemos el final", le decían. A lo que Clarke respondía: "Es que el final no se entiende. Hemos intentado mostrar algo que está más allá del entendimiento humano. Su comentario indica que lo hemos logrado". 
 En cuanto a las "predicciones" de Clarke, la que más me ha impresionado a mí es la de Europa, el satélite de Júpiter. En 2010 Odisea 2, una mentalidad extraterrestre (la misma que aparece en 2001) preserva el satélite Europa de la intromisión del ser humano, pues bajo los casquetes helados de su superficie, en el océano líquido que hay en su interior, se está gestando una Vida que, aunque aún en estado primigenio, dará lugar pasados milenios a vida inteligente. Más de 15 años después de leer la novela, me entero que científicos de la NASA han determinado que hay un océano líquido bajo la capa helada de Europa, y que no es desdeñable la posibilidad de que este océano albergue vida. 
 Es extremadamente dificil, estoy de acuerdo contigo, vaticinar sobre avances tecnológicos. Una red como Internet, fué predicha, antes de existir, en la novela El Juego de Ender, de Orson Scott Card. Interconectaba terminales de vídeo con teclado y servía para fines de educación y de comunicación personal por todo el mundo. 
 Mecanismos como la evolución biológica, el destino histórico del ser humano, la implantación de uno u otro avance tecnológico, están sujetos a tal infinidad de variables, que en la práctica es como si estuviesen regidos por el Caos; son imposibles de predecir. Hoy día es difícil tener fe en la tecnología. Yo mismo, de más joven, pensaba que la tecnología adquiría la forma de una flecha orientada en el tiempo siempre de atrás hacia adelante, y cuyo objetivo era ayudar al ser humano a vivir cada vez mejor. La definición de ingeniería como "Actividad cuyo objetivo es hacer el medio menos hostil al ser humano" tiene mucho que ver con esto, y en cierto modo esos criterios me impulsaron un día a estudiar una ingeniería. Hoy, pasados los años, he comprendido que el único fin de la tecnología es asegurar el rendimiento de las inversiones del socio tecnológico de turno, o del accionista. Es triste, pero es así. Sin pararnos a pensar en la tecnología que se impulsa, desarrolla o destina a usos militares. Sólo se desarrollará tecnológicamente aquello que pueda rentabilizar la inversión a corto plazo, si puede ser. O dicho de otro modo: lo que se pregunta la tecnología no es "qué es lo mejor para ti" sino "En qué estás dispuesto a gastarte el dinero". Estremece pensar cuantos avances tecnológicos positivos han quedado en el saco, porque no cumplían este principio. Creo que sería un buen argumento para un artículo. 
Hoy día, y volviendo a tu artículo, no vemos hoteles en órbita, pero fíjate que ya ha habido "turistas espaciales" capaces de pagar una fortuna por darse un paseo por el Cosmos. Si consiguen bajar el precio del billete, el "Hotel Cósmico" pronto será realidad. Porque dará dinero. Se podría hablar más del tema, pero temo aburrirte. Espero haber contribuido un poquito a tu acervo de información. Ah! y si te gusta la SF, sugiero que leas a Clarke.

sábado, 29 de mayo de 2010

Otro paseo por el Caurel

Similar esquema narrativo que la entrada del martes 4 de Mayo. Ésta contiene elementos narrativos (el perro, el camión) que le dan una emotividad peculiar. Todas las vivencias son reales, plasmadas tal y como las recordé. Las fotos son del Caurel, aunque no fueron tomadas el día de la excursión. El retrato no me lo hizo el perro: Usé un pequeño trípode. =========================================================== 08-07-2003 OTRA EXCURSION POR EL CAUREL. 
 Son las 14:45 y he terminado mi trabajo en el C.R. Piedrafita, relacionado con acciones para el aumento de fiabilidad en la remota SST. 
Salgo del centro y como en la Venta Celta. Me gusta este sitio, aunque sólo tienen un plato único; o lo tomas, o lo dejas. A mí, el plato siempre me ha gustado. El café es de pota, me apunto a uno. 
Comen exclusivamente peregrinos de paso. Me gusta observar a los peregrinos. Se ve gente tan distinta, de tan variada procedencia, pero todos animados por la misma meta. Alguna vez he charlado un rato con alguno. Son, sin excepción, gente abierta, dispuesta a la charla. 
Mi objetivo de hoy es la Devesa de la Escrita, en Paderne. Tardo unos 45 minutos hasta Paderne; creí que estaría más cerca. Es casi 1/2 hora hasta Seoane, y después casi 20 minutos de allí a Paderne. La carretera de Seoane a Paderne pasa por Meiraos, Vilasibil y Miraz. Es muy bonita, y pienso que a la vuelta, si tengo tiempo, me gustaría meterme en alguna de estas aldeas. Me pregunto si alguien ha hecho un estudio acerca de la procedencia de los topónimos del Caurel. Me parecen muy originales. 
A las 5 de la tarde, llego a Paderne. El día es caluroso, llevo en la bolsa un botellín de agua de 1/2 litro, que espero ir rellenando. Dejo el coche en la márgen de la carretera, y bajo a la aldea. 
Ya en las primeras casas, encuentro un perro echado en medio del camino. Es un animal grande, de pelo negro y largo. Se me ocurre que debe tener mucho calor. Me acerco a él con gestos de amistad, y se levanta meneando el rabo. Me sigue por el camino abajo. Vaya, así que parece que voy a tener un compañero de excursión. Bajo por el camino, salgo de la aldea y cruzo el Río Pequeño (así se llama en la hoja cartográfica). El can no se separa de mí, y al llegar al río, no se lo piensa dos veces y se zambulle por completo. Le envidio, pues hace bastante calor; yo me conformo con mojarme el pelo. Luego sale, se sacude y vuelve al camino, tomándome la delantera. Oye -me gustaría decirle-, que sé por donde voy, aunque a ti te parezca que no. 
El camino empieza a subir lentamente. Al fondo, la Devesa de La Escrita. Sólo estuve aquí una vez en mi vida, un día de septiembre hace ya más de diez años. Araceli, Agustín y Paquiño venían conmigo. Me acuerdo que, camino de la Devesa, Paquiño pisó en falso queriendo coger unas avellanas silvestres, y se cayó arribón abajo. Lo que nos reímos del pobre. En aquella ocasión, tan pronto como nos metimos en la Devesa, empezó a llover, y aunque mi idea era atravesar la Devesa por medio y medio (ahora lo pienso: qué burrada, habría sido casi imposible, aunque sólo fuera por lo escarpado del terreno) tuvimos que desistir, dar media vuelta y regresar. 
Hoy no va a llover. Me gustaría encontrar la Cova de Tras la Costa, aunque sé que es bastante difícil. Cuento únicamente con su ubicación en la hoja cartográfica 1:25.000, según coordenadas tomadas de la revista FURADA. Si las coordenadas son correctas, puedo encontrarla; si no, no. A los 15 minutos de marcha, y según la hoja, es hora de apartar a la izquierda. En esto encuentro lo que parece un pequeño sendero, y me meto por él. Le doy una voz al can, que iba por delante de mí, y éste, al punto, da media vuelta y se mete también por el sendero, llevando de nuevo la delantera. Parece muy seguro de por donde va. Estoy asombrado. O mucho me equivoco, o esto parece un sendero de espeleólogos. El can no titubea, y va tan aprisa que a veces me cuesta seguirle; le conmino a que me espere. 
La subida es dura, y tengo que apartar los helechos con el bastón. Recuerdo que en una de éstas, resbalo y casi caigo en unos arbustos. Al apartarlos para levantarme, me encuentro de cara con un ramillete de fresas silvestres, pequeñas como garbanzos, de un rojo intenso. Casi sin saber lo que hago, me como al instante unas cuantas. Simultáneamente pienso si son fresas silvestres de verdad. Sí, no hay duda. Están sabrosísimas. El can se impacienta porque lo siga, y se me ocurre que si me lleva hasta la boca de la cueva, hay que nombrarlo Can Espeleólogo de Honor, federarlo y llevarlo en las salidas. Finalmente, llego (precedido por el animal) hasta un lomo del terreno con una formación que se parece mucho al plegamiento donde se abre la Cova da Arcoia, y creo que por aquí podría estar la cueva. Inspecciono el lugar rápidamente, sin resultado. El perro quiere seguir su camino, pero veo que tira más bien monte abajo, como queriendo llegar de nuevo a Paderne monte a través. 
Doy media vuelta, y el animal, comprendiendo de inmediato, la da también y regresamos al camino, aunque esta vez tuve que pasar de seguir al can, porque se metía por unos vericuetos que eran casi imposible de seguir. Al final, desisto, empuño el bastón y me abro a viva fuerza una vía entre la maleza, regresando al camino. Ahora, él me sigue. De nuevo en el camino, continúo ascendiendo. De nuevo el can me precede. Ahora parece entender que vamos a ir hacia arriba, hasta lo más alto de la Devesa. Hace calor, y me tengo que parar un ratito a la sombra a tomar un trago de agua. Mi amigo también busca la sombra. Da seguridad llevar al perro delante. Se siente uno muy acompañado, y se me ocurre que si me saliese un jabalí o algo así, posiblemente me defendería, aunque espero no tener que llegar a comprobarlo. Es curioso como casi al momento se estableció entre nosotros una relación perro-dueño, que yo pensé que se tardaba más tiempo en establecer. 
Empiezo a padecer calambres en el muslo de la pierna derecha. Qué raro, apenas no he subido ni 200 mts. Los calambres suelen aparecerme en los muslos cuando he hecho un ejercicio desmesurado, pero no es el caso. Tengo que subir lentamente, procurando distender el músculo, por que si lo relajo, al momento se me agarrota con un calambre. Otro inconveniente: las moscas. Llevamos sendas nubes de moscas, que nos acompañan todo el camino. Si agito los brazos con energía, la nube se disipa, pero al poco vuelve a formarse. Son tantas, y zumban de tal manera, que le ponen a uno nervioso. 
Aunque voy ganando altura, el calor no amaina. Pasamos junto a un regato, y el can de nuevo se mete por completo. Yo me mojo la cabeza entera y recargo la botella, que ya iba vacía. Es un alivio para los dos. Ahora el camino se empina fuertemente, y aunque estoy bastante repuesto de la fatiga, y subo con ligereza, los calambres en las piernas no me dejan en paz. El perro, siempre por delante, parece decir: Pues menudo vejestorio. Pero tiene paciencia, y me espera. Escucho gritos en las alturas. Son dos rapaces, que evolucionan en el aire. No sé lo bastante de aves como para interpretar su actividad.

¡Agua, de nuevo, menos mal!. Mi guía se adelanta y se tiende cuan largo es, en la pequeña corriente. La pruebo: está helada; tanto, que la botella de plástico se empaña al instante cuando la lleno. Tengo que beber poco a poco, de lo fría que está. La vacío (1/2 litro) y la vuelvo a llenar, por si acaso. Descansamos (bueno, descanso yo, que él no está cansado) un par de minutos y seguimos la subida, lentamente. 
Por fin, alcanzo las cumbres cimeras de la Devesa. El lugar se llama Penas Blancas, según la hoja. Desde aquí puedo ver a la vez las aldeas de Paderne, Miraz, Vilasivil y Meiraos, y me doy cuenta de la observación que hace Xurxo de Vieiro en su libro "Un ano no Courel": Rodeando a cada aldea, un pequeño cinturón de huerta, y rodeándolo todo, un amplio souto de castaños. Se ve claramente cómo cada aldea tiene su souto. 
Ahora, ya casi en plano, tomo una pista que recorre toda la cabecera de la Devesa. Las cimas de los montes están cosidas a pista. Son pistas anchas, hechas con bulldozer. ¿Para qué demonios harán tantísimas pistas? Se puede ir a cualquier sitio que quieras, por las cumbres cimeras. Me gustaría llegar hasta As Penas da Devesa, a 1414 mts, pero son las siete y pico y los calambres no cejan. Así que me asomo por última vez al inmenso balcón sobre la Devesa que forma su borde superior, y doy media vuelta. El can gimotea un poquito de vez en cuando, como diciendo "¿Pero tú sabes adónde vas o no?". Tengo claro que me hubiese seguido mismo a Quiroga, si llego a ir a pie. La bajada, como suele suceder, es más llevadera, y ya el calor va cediendo. A medida que desciendo, el sol va ocultándose detrás de los riscos, despertando olores y colores dormidos hasta ese momento. Me salgo del camino un momento y me adentro en la Devesa, apenas una veintena de metros. Mi guía, curiosamente, no ha querido entrar, me espera fuera. Me viene de nuevo a la cabeza un comentario de Xurxo de Vieiro, acerca de este sitio: "Se volvesen as meigas, volverían aquí". El lugar sobrecoge por lo salvaje, oscuro, húmedo, silencioso. Es el Caos de la Vida, que luchando consigo misma, genera armonía. Me siento bien aquí, me parece un sitio agradable, tranquilo. Pero es complicado progresar por ella, la vegetación es demasiado intrincada. Mejor regresar al camino. 
Bajando por el camino, veo de repente un bulto informe y grande apartado a la derecha, casi cubierto de maleza. Me acerco a observar lo que es. Resulta ser un camión, fabricado posiblemente, por su aspecto, hacia los años 50. 
Descubro el logotipo del "8" cortado verticalmente. Es un Barreiros. Entonces caigo en la cuenta de que el "8" cortado verticalmente es precisamente el anagrama de las iniciales de Eduardo Barreiros, el que fue artífice de aquella empresa. 
Mi padre trabajó en Barreiros, Madrid, cuando se hacían camiones como éste. Me pregunto si este camión habría pasado por sus manos. 
En el vano del motor crecen las flores, aunque el motor parece completo. Tiene los cuatro neumáticos, pero sin presión, evidentemente. 
Aparto la maleza y me meto en la cabina, al volante. Giro el volante con fuerza, y las ruedas responden levemente. Curioso: los asientos son de madera, pero no los originales; parecen cajones de madera hechos con tablas, y no tienen respaldo. Están sumamente podridos, pero aguantan mi peso. Entre los dos "asientos" se ve la bomba de inyección. Tiene remachado un rótulo metálico, que leo con curiosidad: "ATENCION: RELLENAR CON ACEITE DEL MISMO TIPO QUE EL DEL CÁRTER". Pertinente observación. -pienso-, en un lugar como éste. Todo me parece gracioso y simpático. Agarrado al volante, miro a través del parabrisas inexistente y giro una imaginaria llave en el contacto. "Estos sí que eran buenos coches, y no los de ahora". Me recuerdo una escena de una película de Woody Allen, "El Dormilón" Está él en el futuro, y encuentra en una cueva un Volkswagen escarabajo olvidado hace más de doscientos años. Lo arranca a la primera, y él dice algo así. 
Pero mi camión no arranca. Salgo de la cabina y me voy, dejando que mi pequeño camión siga soñando por muchos años con carreteras de flores, con autopistas de corteza de abedul. 
Ya cerca del Río Pequeño, unos paisanos salen de un prado con un tractor y una carroceta de pasto recién segado. Saludo y alabo las singulares cualidades de mi guía turístico. Se echan a reir, y me dicen que siempre hace igual, que hace caso de todo el mundo, menos de su dueño. Qué le vamos a hacer, cada cual es como es. 
Cuando llego a Paderne, son casi las nueve. Me detengo a tomar algunas fotos de ejemplos de arquitectura popular. De alguna puerta de una casa oculta surge un silbido. El can gira la cabeza, me mira un instante más, y se marcha con presteza. Adiós, fiel animal. Fue un placer compartir contigo esta excursión. 
Sin perder tiempo, pongo en marcha el pequeño Peugeot y conduzco hasta Seoane. Entonces, empiezo a notar los tirones del motor. Me alarmo por un instante, pero el motor mantiene el ralentí en punto muerto; le piso en una pendiente arriba, y el motor responde; una falsa alarma. Más allá de Piedrafita, ya en la autopista, a las 10 y media de la noche, los tirones de motor vuelven, ahora con más intensidad. Estoy preocupado: ¿Y si el motor se para ahora, en medio de la autopista, camino de las 11 de la noche? Empiezo a preguntarme si la póliza incluirá asistencia en viaje, con remolque de vehículo y transporte de conductor. El motor tiene toda la pinta de ir a pararse e un momento a otro, de manera definitiva. Tironea contínuamente. Ni de coña llega a Santiago. Dios mío, ¿Qué voy a hacer? Es de noche, y aunque tengo algo de herramienta, esto parece de la inyección, no es ninguna chorrada. El móvil tiene llamadas restringidas, sólo puedo llamar al Centro Nodal a estas horas; tendrían que ponerme con el número de asistencia en carretera. Si es que esta póliza tiene .¿Cómo voy a explicar mañana, cuando se sepa todo, mi presencia en este sitio a las 11 de la noche, si se supone que terminé el trabajo pronto? Me da miedo pisar el acelerador, por si se rompe del todo. Creo que esto se está parando; no mantiene los 110 km/h. en llano. Empiezo a pensar en el protocolo: Arcén, warning, no salir por el lado de la calzada, poner los triángulos, etc. 
Pasado Lugo, de repente, cambia el sonido del motor. Es un sonido muy fuerte, que recuerda el que hacía el Patrol cuando le pisabas a tope. Miro insistentemente el tablero, pero no se enciende ninguna luz roja. Esto va a explotar. Seguro que el ruido es una biela medio rota, que va a salir por un costado del bloque. Cuando levanto el pie del acelerador, el terrible ruido desaparece, pero -claro- el coche se para, así que tengo que seguir pisando. En fin, vamos allá. Que llege hasta donde pueda, el motorcito. 
Continúo pisando, y esperando que el motor se pare de un momento a otro. Son las 11 y cuarto de la noche. Mi corazón late con fuerza. Sudo bastante. Ya en la carretera a Santiago, de repente, desaparecen los ruidos y los tirones, bruscamente. El motor recupera toda su potencia, por increíble que parezca. ¿Qué está pasando? Las averías no se arreglan solas. Escudriño el oscuro cielo, buscando haces de luz que rasguen la noche. Deben ser "Ellos". Estan aquí... Rezo en silencio, pero sin parar. Sigue así, cochecito, sigue así. Venga que llegamos...Al día siguiente me contaron en la oficina (conté la anécdota, pero omití la hora) que este fenómeno ya lo había hecho con anterioridad, y siempre se le pasa bruscamente y sin dejar rastros, tanto es así, que en una revisión que le hicieron inmediatamente a continuación de un episodio de "tirones y ruidos", no le encontraron nada anormal. De haberlo sabido yo, me habría evitado un mal trago. 

Llegúe a Santiago, con el coche funcionando con normalidad, a las 12 y pico de la noche... No sé si esto es para contarlo, pero desde luego es para escribirlo...