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....Cabalgué a lomos del Dragón. Y él volvió hacia mí sus enormes ojos color violeta. Y me sonrió.




miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Por qué escribir esto?

A veces me pregunto qué sentido tiene escribir todas estas cosas ¿Lo leerá alguien alguna vez? ¿Es vanidad suponer que a alguien le interesen estas cosas?. Cada se humano tiene una historia detrás. A veces, pienso en mi propia vida, en mis recuerdos, mis vivencias, y me imagino que cada persona que pasa junto a mi tiene las suyas. Cuantas historias, cuantos recuerdos… ¿Cuánto ocuparían juntas las historias de cada uno de los seres humanos que viven en el planeta? Qué biblioteca tan inconmensurable… Cada uno de nosotros somos dueños de nuestros recuerdos. Cada ser humano tendría derecho a escribir su propia biografía, junto con sus impresiones y su modo de ver las cosas; y tendría derecho a que alguien leyese ese texto. A veces pienso en mis ancestros, mis abuelos, o mis bisabuelos, a quienes nunca conocí. ¿Qué pensarían? Cuales serían sus ilusiones, sus anhelos o sus esperanzas? Se vieron alguna vez cumplidos? Nunca lo sabré, pero me hubiera gustado saberlo.Todo esto que escribo quedará, en un sitio u otro. Quizá algún dia mis hijos, o mis nietos o bisnietos lo lean, y recapaciten, o acaso se conmuevan de lo que pensó, sintió o vivió su ancestro. Un fragmento de mí, en ese momento, no se habrá perdido del todo, y habré burlado un poco a la muerte.

lunes, 15 de agosto de 2011

Determinismo e incertidumbre

Cuando tenía 17 años, una noche de Fin de Año que salí con unos amigos, entre vino y vino se me ocurrió el siguiente razonamiento:
“Un sistema aislado, compuesto por n partículas, las cuales en un instante dado tienen una determinada posición y una determinada velocidad, tiene su futuro determinado; esto es, puede describirse la interación de cada partícula con las restantes por medio de una ecuación, si conocemos el tipo de interación entre las partículas.
Los términos de la ecuación sería los vectores distancia a cada una de las otras partículas. La ecuación definiría la interación total sobre la partícula. Como la aceleración es la derivada de la velocidad con respecto al tiempo, y la distancia recorrida es la integral de la velocidad en un lapso de tiempo, puede expresarse en una ecuación la pocisión de la partícula en un instante t0 como función de las distancias a las otras partículas.
Un sistema de n ecuaciones, cada una con n términos, tendría solución y sería única, para cada instante t. Ese sistema de ecuaciones definiría la historia del sistema para cada instante. Es importante darse cuenta de que la solución existe y es única, tanto si podemos escribir el sistema de ecuaciones como si no podemos, porque por ejemplo, no podamos medir en un instante dado velocidades y posiciones. La historia de sistema aislado está definida. Pienso que el Cosmos es un sistema aislado. E. Kant dudó de esto, pero se me ocurre que si no es un sistema aislado, es porque una acción externa actúa sobre él. Si incluyo esa causa externa dentro del Cosmos, vuelvo a tener un sistma aislado. El Cosmos está compuesto por aproximadamente 10e40 partículas. Quizá no conocemos exactamente los tipos de interaciones entre las partículas, pero éstos existen y son teóricamente expresables de manera analítica. Un sistema de n ecuaciones definiría la interación de cada partícula con las restantes. Este sistema, que por supuesto es inexpresable e incalculable, existe teóricamente, tiene solución y ésta es única para cada instante t.
Por lo tanto, la historia del Cosmos está definida. Todo lo que ocurrió, ocurre y ocurrirá, estaba prefijado de antemano, desde el instante de la Creacción".
Todo esto se me ocurrió a los 17 años. Yo entonces no lo sabía, pero esto es en esencia la teoría del determinismo científico, cuyo origen se remonta al pensamiento de Demócrito y Lucrecio. La cuestión es si este determinismo anula el libre albedrío del Ser humano. Si todo está determinado, ¿Para qué esforzarse en tomar decisiones? La teoría nos dice que, cuando usamos ese libre albedrío para decidir algo, también estamos siguiendo el inexorable dictado del determinismo: Lo que creemos que decidimos, ya estaba dambién decidido de antemano.
Del determinismo vino a rescatarme años más tarde la física cuántica. Según el principio de incertidumbre de Heisemberg, si conocemos con precisión la posición de una partícula, no podemos conocer con precisión su momentum esto es, el producto de su masa por su velocidad. Por ejemplo, para conocer la posición de una partícula tengo que hacerle una fotografía, para verla, para saber donde está. Pero eso implica que fotones tienen que chocar contra ella, y desde ese momento, se ha alterado su momentum. Saco la foto, pero la partícula ya no estaba allí, pues fue empujada por los fotones. Este experimento pone de manifiesto un procedimiento en el cual la indeterminación viene dada por el propio procedimiento, pero Heisemberg se percató de que la indeterminación es intrínseca a la realidad, independiente de la precisión o finura de los medios de medida. Esto es, un experimento muy fino, que interactuase con el objeto medido de una forma infinitamente sutil, tendría como límite inferior de precisión el principio de incertidumbre.
Este pricipio fija que el producto de las imprecisiones de la posición y del momentum es por lo menos la constante de Planck. O sea, que las partículas, en el sistema de ecuaciones del párrafo anterior, no tienen su posición exactamente definida. Las ecuaciones no pueden expresar una igualdad. Existe una granularidad o rugosidad en la estructura fina de la realidad, que impide la existencia, siquiera teórica, del sistema de ecuaciones global. El Cosmos no tiene historia definida.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y he leido muchas más cosas. He leido sobre el principio antrópico, del cual hablaré en otro momento, y sobre el pensamiento de Roger Penrose. Pasado todo este tiempo, releo las notas de mis pensamientos a los diecisiete años, y aunque ahora podría añadir, rectificar y pulir muchas cosas, me sigue pareciendo en esencia correcto. No dejo de preguntarme de dónde diablos saqué yo todo eso a aquella edad.

viernes, 7 de enero de 2011

¿Podría Internet ser consciente de sí misma?

Escrito en A Rua, Ourense, una oscura noche de enero, en la soledad de una pequeña habitación en un hostal insignificante. ================================================ En su obra El juego de Ender, Orson Scott Card imagina una red de ordenadores conectados mediante enlaces, que tienen como propósito la comunicación global y la educación. Escrita antes de que existiese Internet, me parece de una predicción sorprendente. Al final de la novela, la humanidad se extiende por muchos planetas, colonizando un pequeño sector de la galaxia. Se crea una red de comunicaciones que usan el enlace filótico (red ansible) para conseguir una transmisión de información instantánea, superando la velocidad de la luz en lo que a comunicación se refiere.
 Consideremos que la base fisiológica de la consciencia son las conexiones sinápticas dentro del cerebro y los impulsos que por ellas circulan. Sé que esto puede tener sus detractores, por lo que puede tener de reduccionista. ¿Pueden separarse los conceptos de cerebro y mente? ¿Surge la consciencia, o mejor dicho, es la consciencia únicamente una miríada de impulsos sinápticos bullendo dentro de un cerebro, o es algo más? Procesos fisiológicos que alteran este funcionamiento, como puede ser la administración de anestesia, producen como consecuencia la pérdida de la consciencia. Si no ES eso, desde luego tiene mucho que ver. 
 Pensemos en Internet. Una miríada de máquinas conectadas entre sí, intercambiando información en forma de impulsos eléctricos. Como un cerebro gigantesco. 
 Volviendo a "La Saga de Ender", como consecuencia de la interconexión de millones de máquinas repartidas por todos los mundos colonizados, surge de manera espontánea una consciencia, que se da a conocer al protagonista, bajo el nombre de Jane. Si una conciencia es un número muy elevado de interacciones o intercambios de datos / impulsos eléctricos, ¿Podría Internet tener conciencia de sí misma? 
Se me ocurren varias cuestiones paralelas al respecto. En primer lugar, ¿Cómo identificamos una consciencia? Tengo a mi amigo delante de mí, le doy un espejo y le pregunto qué ve en él. "Me veo a mí mismo", responde. "Ése soy yo". Concluyo que mi amigo es consciente, concibe el principio de individuación, o sea , capta la idea de su propia existencia como ser, diferenciada o separada del resto del todo.
 ¿Cómo he llegado a esa conclusión? En primer lugar, porque mi amigo ha tardado unos pocos segundos en contestarme. Si hubiese tardado varios años, yo no habría podido percibir su autoconsciencia. O sea, hay un factor de escala temporal. En segundo, yo, que le hago la pregunta, también soy consciente de mí mismo. O sea, una conciencia puede existir sola por sí misma (un individuo en una habitación oscura, incomunicado, sin estímulos, puede ser consciente, si escucha el diálogo interno de sus pensamientos), pero sólo puede ser puesta de manifiesto enfrentada o comunicándose con otra entidad similar. Yo no puedo comunicarme con una de mis neuronas, ni ellas conmigo. Ellas sólo se comunican entre ellas. 
 Tenemos entonces que si Internet fuese consciente de sí misma, nosotros no podríamos percibirlo nunca. Puedo comunicarme con otro usuario de Internet, pero no con Internet misma. Ella sólo podría comunicarse como entidad con una red externa separada similar. 
 Hay más cosas que se me ocurren. En su Teoría de la Mente, Roger Penrose sugiere que podría haber algo de naturaleza no computable en las leyes físicas que describen la actividad mental. 
Toda Internet es una red de ordenadores (máquinas) interconectadas, y cada máquina en sí es, en cuanto a proceso, la ejecución de una serie de algoritmos. Así pues, toda internet es un sistema determinista: Conocidos los Inputs y conocidos la totalidad de los algoritmos, los outputs quedan completamente determinados. No así una mente humana. No es un sistema determinista. Podemos aventurar cómo se va a comportar un determinado individuo, cuál va a ser su respuesta ante un determinado estímulo (input), pero nunca podremos definir determinísticamente cual va a ser su respuesta, pues la mente del individuo no está sujeta a algoritmos. Por ejemplo si le ofendemos o insultamos, podemos sospechar o aventurar que tendrá una respuesta airada o agresiva, pero no podemos asegurarlo al 100%, ni definir cuál va a ser exactamente su respuesta. Visto desde el lado contrario, ninguna máquina de computación podrá ser inteligente como un ser humano, ya que los sistemas formales algorítmicos nunca les otorgarán la capacidad de comprender o encontrar verdades, que poseen los seres humanos. Una máquina puede aprender de lo que hago, pero nunca podrá comprender lo que hago. 
 Lo último que se me ocurre es que si pensamos en Internet, no sólo como la red de máquinas interconectadas, sino que detrás de cada terminal hay seres humanos con una mente propia, que están vertiendo contenidos, y comunicándose entre sí; en este caso la entidad que tenemos participa de las naturalezas computacionales y no computacionales a las que se refiere Penrose. Sería preciso consideraciones específicas para analizar esta entidad. 
 En resumen, si Internet tuviera consciencia de sí misma, esto sólo podría ser percibido por una entidad similar, pero no por una mente humana. Así que estará fuera de nuestro alcance.

martes, 20 de julio de 2010

2001 Una odisea del Espacio: Reflexiones sobre A. C. Clarke

Sobre el año 2002, un colega mío publicó en la revista Antena (órgano del Colegio de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación)un artículo acerca de la película "2001 odisea del espacio" y en general sobre la obra de A. C. Clarke. 
No me resistí a contestarle comentando su artículo. Nuestra relación epistolar se interrumpió desde entonces. Quiero pensar que no fue por mi contestación. Creo que mi crítica es constructiva. Hoy día, me parece sorprendente que pudiese sencillamente sentarme delante de un teclado y así, a pelo, "soltar" todo lo que viene a continuación, sin documentarme ni nada. Creo que hoy no sería capaz de algo así. ===============================================================
 Hola, Jose Manuel. ¿como estáis? Nosotros bien, gracias a Dios. Te felicito por tu último artículo aparecido en ANTENA. Me ha parecido muy ameno. 
No obstante me gustaría hacer algunas observaciones sobre tus comentarios a "2001", con la autoridad que me da el hecho de haber leído la casi totalidad de la obra de A. C. Clarke, aunque no tengo ninguna otra bibliografía al respecto. 
 Es cierto que la semilla del guión de 2001 fué el relato corto "El centinela", escrito en 1948; si bien, simultáneamente a la confección del guión cinematográfico el propio A. C. Clarke escribió en paralelo la novela "2001 Odisea del Espacio" como obra independiente. 
Clarke no pretende ser un profeta. La obra, el conjunto de su obra, no es de anticipación, sino de ciencia-ficción, y de la buena. Ciencia; porque plantea unos avances tecnológicos posibles (o en todo caso sospechables), al margen de que el ser humano los lleve a cabo. En la obra de Clarke, no aparecen escudos antigravitatorios, y las naves no pueden superar la velocidad de la luz. Si queremos gravedad en el espacio, tendremos que simularla, mediante una sección de la nave que gira sobre sí misma, o mediante la aceleración de la propia nave. 
No hay nada en 2001 que sea tecnológicamente imposible. La hibernación de los humanos en la "Descubrimiento" es una especie de sueño inducido que reduce las constantes vitales del individuo hasta un mínimo adecuado, para que el largo viaje fuese llevadero; sería más bien como la hibernación de los osos. 
Y es también ficción, por supuesto. No pretende decirnos como será el día de mañana, sino cómo podría ser. No lo que el ser humano hará con la tecnología, sino lo que podría hacer. 
Por supuesto, no pretende convencer ni anticipar que el origen de la inteligencia humana es una hechura extraterrestre. Es ni más ni menos que parte del argumento de una obra de ficción. Clarke cree en la tecnología, en el sentido que vé la tecnología como algo capaz de redimir al ser humano. En sus obras, la ciencia y la tecnología, surgidas de la mente del ser humano, lo elevan de sus humildes orígenes y lo proyectan hacia el Cosmos. Expanden su horizonte, su límite físico (Cita con Rama, Encuentro con Medusa) y por lo tanto, también su conocimiento y su espíritu. Los grandes descubridores y pioneros que a lo largo de la Historia han dedicado -y a veces entregado- su vida a expandir el horizonte humano son homenajeados por Clarke. Von Humboldt, Cook, Colón, Darwin; son figuras que inspiran a sus protagonistas, a su vez pioneros en algo. Los nombres de sus naves, el "Endeavour", el "Beagle", el "Challenger", la "Santa María" son tomados por Clarke para naves espaciales en sus relatos; y aún la NASA tomó algunos de ellos ("Discovery", de 2001) para sus transbordadores espaciales, en un doble homenaje. 
En la obra de Clarke, la tecnología no genera jamás armas de destrucción masiva. Aproxima al ser humano hacia su Creador, sea quien sea Éste (2001) e incluso salva a la Humanidad de catástrofes cósmicas (Partida de rescate, Cánticos de la lejana Tierra) 
¿Es ésta una visión de anticipación? Por supuesto que no, y una mente tan lúcida como la de Clarke lo sabe perfectamente. Sólo es una hermosa ficción, y tecnológicamente realista. 
 El tándem Clarke / Kubrick funcionó de maravilla. Desde el punto de vista cinematográfico, el film es revolucionario por el uso de los grandes angulares, los planos fijos de larga duración y las tomas (sobre todo las del espacio) de movimiento muy lento. La película es de un gran realismo técnico. Aquí se conbinó el afán perfeccionista de Kubrick, capaz de repetir innumerables veces una toma, hasta conseguir la perfecta; con la meticulosidad científica de Clarke, capaz de hacer complejos cálculos matemáticos, para determinar, por ejemplo, cómo debe aproximarse una nave a otra en el espacio. Ninguna toma en el espacio tiene otro sonido que no sea una música de fondo, pues desde luego en el espacio, al no haber aire, no se oiría nada. 
Tras visionar varias veces el film, se ponen de manifiesto éste y otros detalles sorprendentes para su tiempo. Después de la exhibición de la película, muchos comentaristas preguntaban a Clarke por ella, en calidad de guionista, y sobre todo por el final. "No entendemos el final", le decían. A lo que Clarke respondía: "Es que el final no se entiende. Hemos intentado mostrar algo que está más allá del entendimiento humano. Su comentario indica que lo hemos logrado". 
 En cuanto a las "predicciones" de Clarke, la que más me ha impresionado a mí es la de Europa, el satélite de Júpiter. En 2010 Odisea 2, una mentalidad extraterrestre (la misma que aparece en 2001) preserva el satélite Europa de la intromisión del ser humano, pues bajo los casquetes helados de su superficie, en el océano líquido que hay en su interior, se está gestando una Vida que, aunque aún en estado primigenio, dará lugar pasados milenios a vida inteligente. Más de 15 años después de leer la novela, me entero que científicos de la NASA han determinado que hay un océano líquido bajo la capa helada de Europa, y que no es desdeñable la posibilidad de que este océano albergue vida. 
 Es extremadamente dificil, estoy de acuerdo contigo, vaticinar sobre avances tecnológicos. Una red como Internet, fué predicha, antes de existir, en la novela El Juego de Ender, de Orson Scott Card. Interconectaba terminales de vídeo con teclado y servía para fines de educación y de comunicación personal por todo el mundo. 
 Mecanismos como la evolución biológica, el destino histórico del ser humano, la implantación de uno u otro avance tecnológico, están sujetos a tal infinidad de variables, que en la práctica es como si estuviesen regidos por el Caos; son imposibles de predecir. Hoy día es difícil tener fe en la tecnología. Yo mismo, de más joven, pensaba que la tecnología adquiría la forma de una flecha orientada en el tiempo siempre de atrás hacia adelante, y cuyo objetivo era ayudar al ser humano a vivir cada vez mejor. La definición de ingeniería como "Actividad cuyo objetivo es hacer el medio menos hostil al ser humano" tiene mucho que ver con esto, y en cierto modo esos criterios me impulsaron un día a estudiar una ingeniería. Hoy, pasados los años, he comprendido que el único fin de la tecnología es asegurar el rendimiento de las inversiones del socio tecnológico de turno, o del accionista. Es triste, pero es así. Sin pararnos a pensar en la tecnología que se impulsa, desarrolla o destina a usos militares. Sólo se desarrollará tecnológicamente aquello que pueda rentabilizar la inversión a corto plazo, si puede ser. O dicho de otro modo: lo que se pregunta la tecnología no es "qué es lo mejor para ti" sino "En qué estás dispuesto a gastarte el dinero". Estremece pensar cuantos avances tecnológicos positivos han quedado en el saco, porque no cumplían este principio. Creo que sería un buen argumento para un artículo. 
Hoy día, y volviendo a tu artículo, no vemos hoteles en órbita, pero fíjate que ya ha habido "turistas espaciales" capaces de pagar una fortuna por darse un paseo por el Cosmos. Si consiguen bajar el precio del billete, el "Hotel Cósmico" pronto será realidad. Porque dará dinero. Se podría hablar más del tema, pero temo aburrirte. Espero haber contribuido un poquito a tu acervo de información. Ah! y si te gusta la SF, sugiero que leas a Clarke.

sábado, 29 de mayo de 2010

Otro paseo por el Caurel

Similar esquema narrativo que la entrada del martes 4 de Mayo. Ésta contiene elementos narrativos (el perro, el camión) que le dan una emotividad peculiar. Todas las vivencias son reales, plasmadas tal y como las recordé. Las fotos son del Caurel, aunque no fueron tomadas el día de la excursión. El retrato no me lo hizo el perro: Usé un pequeño trípode. =========================================================== 08-07-2003 OTRA EXCURSION POR EL CAUREL. 
 Son las 14:45 y he terminado mi trabajo en el C.R. Piedrafita, relacionado con acciones para el aumento de fiabilidad en la remota SST. 
Salgo del centro y como en la Venta Celta. Me gusta este sitio, aunque sólo tienen un plato único; o lo tomas, o lo dejas. A mí, el plato siempre me ha gustado. El café es de pota, me apunto a uno. 
Comen exclusivamente peregrinos de paso. Me gusta observar a los peregrinos. Se ve gente tan distinta, de tan variada procedencia, pero todos animados por la misma meta. Alguna vez he charlado un rato con alguno. Son, sin excepción, gente abierta, dispuesta a la charla. 
Mi objetivo de hoy es la Devesa de la Escrita, en Paderne. Tardo unos 45 minutos hasta Paderne; creí que estaría más cerca. Es casi 1/2 hora hasta Seoane, y después casi 20 minutos de allí a Paderne. La carretera de Seoane a Paderne pasa por Meiraos, Vilasibil y Miraz. Es muy bonita, y pienso que a la vuelta, si tengo tiempo, me gustaría meterme en alguna de estas aldeas. Me pregunto si alguien ha hecho un estudio acerca de la procedencia de los topónimos del Caurel. Me parecen muy originales. 
A las 5 de la tarde, llego a Paderne. El día es caluroso, llevo en la bolsa un botellín de agua de 1/2 litro, que espero ir rellenando. Dejo el coche en la márgen de la carretera, y bajo a la aldea. 
Ya en las primeras casas, encuentro un perro echado en medio del camino. Es un animal grande, de pelo negro y largo. Se me ocurre que debe tener mucho calor. Me acerco a él con gestos de amistad, y se levanta meneando el rabo. Me sigue por el camino abajo. Vaya, así que parece que voy a tener un compañero de excursión. Bajo por el camino, salgo de la aldea y cruzo el Río Pequeño (así se llama en la hoja cartográfica). El can no se separa de mí, y al llegar al río, no se lo piensa dos veces y se zambulle por completo. Le envidio, pues hace bastante calor; yo me conformo con mojarme el pelo. Luego sale, se sacude y vuelve al camino, tomándome la delantera. Oye -me gustaría decirle-, que sé por donde voy, aunque a ti te parezca que no. 
El camino empieza a subir lentamente. Al fondo, la Devesa de La Escrita. Sólo estuve aquí una vez en mi vida, un día de septiembre hace ya más de diez años. Araceli, Agustín y Paquiño venían conmigo. Me acuerdo que, camino de la Devesa, Paquiño pisó en falso queriendo coger unas avellanas silvestres, y se cayó arribón abajo. Lo que nos reímos del pobre. En aquella ocasión, tan pronto como nos metimos en la Devesa, empezó a llover, y aunque mi idea era atravesar la Devesa por medio y medio (ahora lo pienso: qué burrada, habría sido casi imposible, aunque sólo fuera por lo escarpado del terreno) tuvimos que desistir, dar media vuelta y regresar. 
Hoy no va a llover. Me gustaría encontrar la Cova de Tras la Costa, aunque sé que es bastante difícil. Cuento únicamente con su ubicación en la hoja cartográfica 1:25.000, según coordenadas tomadas de la revista FURADA. Si las coordenadas son correctas, puedo encontrarla; si no, no. A los 15 minutos de marcha, y según la hoja, es hora de apartar a la izquierda. En esto encuentro lo que parece un pequeño sendero, y me meto por él. Le doy una voz al can, que iba por delante de mí, y éste, al punto, da media vuelta y se mete también por el sendero, llevando de nuevo la delantera. Parece muy seguro de por donde va. Estoy asombrado. O mucho me equivoco, o esto parece un sendero de espeleólogos. El can no titubea, y va tan aprisa que a veces me cuesta seguirle; le conmino a que me espere. 
La subida es dura, y tengo que apartar los helechos con el bastón. Recuerdo que en una de éstas, resbalo y casi caigo en unos arbustos. Al apartarlos para levantarme, me encuentro de cara con un ramillete de fresas silvestres, pequeñas como garbanzos, de un rojo intenso. Casi sin saber lo que hago, me como al instante unas cuantas. Simultáneamente pienso si son fresas silvestres de verdad. Sí, no hay duda. Están sabrosísimas. El can se impacienta porque lo siga, y se me ocurre que si me lleva hasta la boca de la cueva, hay que nombrarlo Can Espeleólogo de Honor, federarlo y llevarlo en las salidas. Finalmente, llego (precedido por el animal) hasta un lomo del terreno con una formación que se parece mucho al plegamiento donde se abre la Cova da Arcoia, y creo que por aquí podría estar la cueva. Inspecciono el lugar rápidamente, sin resultado. El perro quiere seguir su camino, pero veo que tira más bien monte abajo, como queriendo llegar de nuevo a Paderne monte a través. 
Doy media vuelta, y el animal, comprendiendo de inmediato, la da también y regresamos al camino, aunque esta vez tuve que pasar de seguir al can, porque se metía por unos vericuetos que eran casi imposible de seguir. Al final, desisto, empuño el bastón y me abro a viva fuerza una vía entre la maleza, regresando al camino. Ahora, él me sigue. De nuevo en el camino, continúo ascendiendo. De nuevo el can me precede. Ahora parece entender que vamos a ir hacia arriba, hasta lo más alto de la Devesa. Hace calor, y me tengo que parar un ratito a la sombra a tomar un trago de agua. Mi amigo también busca la sombra. Da seguridad llevar al perro delante. Se siente uno muy acompañado, y se me ocurre que si me saliese un jabalí o algo así, posiblemente me defendería, aunque espero no tener que llegar a comprobarlo. Es curioso como casi al momento se estableció entre nosotros una relación perro-dueño, que yo pensé que se tardaba más tiempo en establecer. 
Empiezo a padecer calambres en el muslo de la pierna derecha. Qué raro, apenas no he subido ni 200 mts. Los calambres suelen aparecerme en los muslos cuando he hecho un ejercicio desmesurado, pero no es el caso. Tengo que subir lentamente, procurando distender el músculo, por que si lo relajo, al momento se me agarrota con un calambre. Otro inconveniente: las moscas. Llevamos sendas nubes de moscas, que nos acompañan todo el camino. Si agito los brazos con energía, la nube se disipa, pero al poco vuelve a formarse. Son tantas, y zumban de tal manera, que le ponen a uno nervioso. 
Aunque voy ganando altura, el calor no amaina. Pasamos junto a un regato, y el can de nuevo se mete por completo. Yo me mojo la cabeza entera y recargo la botella, que ya iba vacía. Es un alivio para los dos. Ahora el camino se empina fuertemente, y aunque estoy bastante repuesto de la fatiga, y subo con ligereza, los calambres en las piernas no me dejan en paz. El perro, siempre por delante, parece decir: Pues menudo vejestorio. Pero tiene paciencia, y me espera. Escucho gritos en las alturas. Son dos rapaces, que evolucionan en el aire. No sé lo bastante de aves como para interpretar su actividad.

¡Agua, de nuevo, menos mal!. Mi guía se adelanta y se tiende cuan largo es, en la pequeña corriente. La pruebo: está helada; tanto, que la botella de plástico se empaña al instante cuando la lleno. Tengo que beber poco a poco, de lo fría que está. La vacío (1/2 litro) y la vuelvo a llenar, por si acaso. Descansamos (bueno, descanso yo, que él no está cansado) un par de minutos y seguimos la subida, lentamente. 
Por fin, alcanzo las cumbres cimeras de la Devesa. El lugar se llama Penas Blancas, según la hoja. Desde aquí puedo ver a la vez las aldeas de Paderne, Miraz, Vilasivil y Meiraos, y me doy cuenta de la observación que hace Xurxo de Vieiro en su libro "Un ano no Courel": Rodeando a cada aldea, un pequeño cinturón de huerta, y rodeándolo todo, un amplio souto de castaños. Se ve claramente cómo cada aldea tiene su souto. 
Ahora, ya casi en plano, tomo una pista que recorre toda la cabecera de la Devesa. Las cimas de los montes están cosidas a pista. Son pistas anchas, hechas con bulldozer. ¿Para qué demonios harán tantísimas pistas? Se puede ir a cualquier sitio que quieras, por las cumbres cimeras. Me gustaría llegar hasta As Penas da Devesa, a 1414 mts, pero son las siete y pico y los calambres no cejan. Así que me asomo por última vez al inmenso balcón sobre la Devesa que forma su borde superior, y doy media vuelta. El can gimotea un poquito de vez en cuando, como diciendo "¿Pero tú sabes adónde vas o no?". Tengo claro que me hubiese seguido mismo a Quiroga, si llego a ir a pie. La bajada, como suele suceder, es más llevadera, y ya el calor va cediendo. A medida que desciendo, el sol va ocultándose detrás de los riscos, despertando olores y colores dormidos hasta ese momento. Me salgo del camino un momento y me adentro en la Devesa, apenas una veintena de metros. Mi guía, curiosamente, no ha querido entrar, me espera fuera. Me viene de nuevo a la cabeza un comentario de Xurxo de Vieiro, acerca de este sitio: "Se volvesen as meigas, volverían aquí". El lugar sobrecoge por lo salvaje, oscuro, húmedo, silencioso. Es el Caos de la Vida, que luchando consigo misma, genera armonía. Me siento bien aquí, me parece un sitio agradable, tranquilo. Pero es complicado progresar por ella, la vegetación es demasiado intrincada. Mejor regresar al camino. 
Bajando por el camino, veo de repente un bulto informe y grande apartado a la derecha, casi cubierto de maleza. Me acerco a observar lo que es. Resulta ser un camión, fabricado posiblemente, por su aspecto, hacia los años 50. 
Descubro el logotipo del "8" cortado verticalmente. Es un Barreiros. Entonces caigo en la cuenta de que el "8" cortado verticalmente es precisamente el anagrama de las iniciales de Eduardo Barreiros, el que fue artífice de aquella empresa. 
Mi padre trabajó en Barreiros, Madrid, cuando se hacían camiones como éste. Me pregunto si este camión habría pasado por sus manos. 
En el vano del motor crecen las flores, aunque el motor parece completo. Tiene los cuatro neumáticos, pero sin presión, evidentemente. 
Aparto la maleza y me meto en la cabina, al volante. Giro el volante con fuerza, y las ruedas responden levemente. Curioso: los asientos son de madera, pero no los originales; parecen cajones de madera hechos con tablas, y no tienen respaldo. Están sumamente podridos, pero aguantan mi peso. Entre los dos "asientos" se ve la bomba de inyección. Tiene remachado un rótulo metálico, que leo con curiosidad: "ATENCION: RELLENAR CON ACEITE DEL MISMO TIPO QUE EL DEL CÁRTER". Pertinente observación. -pienso-, en un lugar como éste. Todo me parece gracioso y simpático. Agarrado al volante, miro a través del parabrisas inexistente y giro una imaginaria llave en el contacto. "Estos sí que eran buenos coches, y no los de ahora". Me recuerdo una escena de una película de Woody Allen, "El Dormilón" Está él en el futuro, y encuentra en una cueva un Volkswagen escarabajo olvidado hace más de doscientos años. Lo arranca a la primera, y él dice algo así. 
Pero mi camión no arranca. Salgo de la cabina y me voy, dejando que mi pequeño camión siga soñando por muchos años con carreteras de flores, con autopistas de corteza de abedul. 
Ya cerca del Río Pequeño, unos paisanos salen de un prado con un tractor y una carroceta de pasto recién segado. Saludo y alabo las singulares cualidades de mi guía turístico. Se echan a reir, y me dicen que siempre hace igual, que hace caso de todo el mundo, menos de su dueño. Qué le vamos a hacer, cada cual es como es. 
Cuando llego a Paderne, son casi las nueve. Me detengo a tomar algunas fotos de ejemplos de arquitectura popular. De alguna puerta de una casa oculta surge un silbido. El can gira la cabeza, me mira un instante más, y se marcha con presteza. Adiós, fiel animal. Fue un placer compartir contigo esta excursión. 
Sin perder tiempo, pongo en marcha el pequeño Peugeot y conduzco hasta Seoane. Entonces, empiezo a notar los tirones del motor. Me alarmo por un instante, pero el motor mantiene el ralentí en punto muerto; le piso en una pendiente arriba, y el motor responde; una falsa alarma. Más allá de Piedrafita, ya en la autopista, a las 10 y media de la noche, los tirones de motor vuelven, ahora con más intensidad. Estoy preocupado: ¿Y si el motor se para ahora, en medio de la autopista, camino de las 11 de la noche? Empiezo a preguntarme si la póliza incluirá asistencia en viaje, con remolque de vehículo y transporte de conductor. El motor tiene toda la pinta de ir a pararse e un momento a otro, de manera definitiva. Tironea contínuamente. Ni de coña llega a Santiago. Dios mío, ¿Qué voy a hacer? Es de noche, y aunque tengo algo de herramienta, esto parece de la inyección, no es ninguna chorrada. El móvil tiene llamadas restringidas, sólo puedo llamar al Centro Nodal a estas horas; tendrían que ponerme con el número de asistencia en carretera. Si es que esta póliza tiene .¿Cómo voy a explicar mañana, cuando se sepa todo, mi presencia en este sitio a las 11 de la noche, si se supone que terminé el trabajo pronto? Me da miedo pisar el acelerador, por si se rompe del todo. Creo que esto se está parando; no mantiene los 110 km/h. en llano. Empiezo a pensar en el protocolo: Arcén, warning, no salir por el lado de la calzada, poner los triángulos, etc. 
Pasado Lugo, de repente, cambia el sonido del motor. Es un sonido muy fuerte, que recuerda el que hacía el Patrol cuando le pisabas a tope. Miro insistentemente el tablero, pero no se enciende ninguna luz roja. Esto va a explotar. Seguro que el ruido es una biela medio rota, que va a salir por un costado del bloque. Cuando levanto el pie del acelerador, el terrible ruido desaparece, pero -claro- el coche se para, así que tengo que seguir pisando. En fin, vamos allá. Que llege hasta donde pueda, el motorcito. 
Continúo pisando, y esperando que el motor se pare de un momento a otro. Son las 11 y cuarto de la noche. Mi corazón late con fuerza. Sudo bastante. Ya en la carretera a Santiago, de repente, desaparecen los ruidos y los tirones, bruscamente. El motor recupera toda su potencia, por increíble que parezca. ¿Qué está pasando? Las averías no se arreglan solas. Escudriño el oscuro cielo, buscando haces de luz que rasguen la noche. Deben ser "Ellos". Estan aquí... Rezo en silencio, pero sin parar. Sigue así, cochecito, sigue así. Venga que llegamos...Al día siguiente me contaron en la oficina (conté la anécdota, pero omití la hora) que este fenómeno ya lo había hecho con anterioridad, y siempre se le pasa bruscamente y sin dejar rastros, tanto es así, que en una revisión que le hicieron inmediatamente a continuación de un episodio de "tirones y ruidos", no le encontraron nada anormal. De haberlo sabido yo, me habría evitado un mal trago. 

Llegúe a Santiago, con el coche funcionando con normalidad, a las 12 y pico de la noche... No sé si esto es para contarlo, pero desde luego es para escribirlo...

miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Por qué “A lomos del Dragón”?

Curioso el nombre del blog... ¿Verdad? ¿Por qué “A lomos del Dragón”? Desde el punto de vista de la simbología, (que diría Robert Langdom), la serpiente, o en general el reptil es el depositario de un conocimiento secreto. De un conocimiento que no está al alcance de cualquiera, pero que podemos obtener si somos iniciados o si nos esforzamos en ello. El Conocimiento es un tesoro. En la Gran Tradición, se alude muchas veces a un tesoro, una olla llena de monedas de oro, o similar. Echando mano de nuevo de la simbología, en el subconsciente colectivo ese tesoro representa sencillamente el conocimiento oculto, o el conocimiento divino (Hagia Sofia), que es un auténtico tesoro. Cabalgar el Dragón (el más grande de los reptiles) significa para mí ir en busca de ese conocimiento, tarea que puede llevar toda una vida. Abandonar los prejuicios, las ideas preconcebidas, cerrar los ojos y abrir la mente. Deshechar los dogmas y confiar el lo racional. La razón no es una herramienta perfecta, de acuerdo, pero estimo que la más válida. No tener miedo de lo que encontraremos al final. Quizá no es lo que buscamos. Pero, ¿Qué es lo que buscamos? ¿Qué hay al final del camino? Pues lo de siempre: las Cuestiones Últimas... Qué somos, de dónde venimos, adónde vamos, y sobre todo, qué hacemos aquí o para qué estamos aquí. Las preguntas que siempre se hizo el ser humano mirando al cielo nocturno. El Vuelo puede ser duro, comienza uno por preguntarse acerca del Cosmos, de la física, de la Naturaleza. Continúa uno preguntándose acerca de la Vida como fenómeno, qué sentido tiene y cuál es su explicación. Termina uno preguntándose acerca del Ser humano como ser vivo. Intentando darle una explicación a este fenómeno. Y al final de todo, lo que encuentra uno es el más grande enigma de todos: Uno mismo. Lo que hay al final de toda búsqueda, es un espejo, con la imagen de uno reflejándolo. Ahí es a donde nos conduce el Vuelo del Dragón ¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo? Misterio que seguramente nunca tendrá solución. Y a veces sucede, como me ha pasado a mí hace poco, que una gran turbulencia sacude tu vida. Todo se tambalea parece que va a desmoronarse. Y aspectos increíbles del conocimiento lo alcanzan a uno. Las convicciones se transforman en dudas, y el misterio del espejo plantea un nuevo enigma. Es entonces cuando el Dragón gira la cabeza hacia ti, te sonríe y te susurra algo al oído. Algo que podrías necesitar libros enteros para contarlo, pero que se podría resumir en algo así como: “Eres tan libre como crees que eres” Entonces es cuando más intensamente percibes que cabalgas el Dragón. La búsqueda del conocimiento es, por tanto, una búsqueda sin final: En un momento puede parecernos que el puzzle está casi completo, que le faltan pocas piezas, pero de repente, sucede algo en tu vida que lo pone todo patas arriba. Creías saberlo todo, o casi todo, pero resulta que apenas sabes nada. Es preciso recomenzar planteando las cosas desde otro enfoque. ¿Qué es el Cosmos? ¿Qué es la realidad? ¿Existe realmente el Cosmos o es tan sólo una mera ilusión de los sentidos?. Pero si es así, y el Cosmos existe solo en mente, ¿Qué hay realmente ahí fuera? ¿Es el Cosmos entero el sueño de un Dios borracho que tiene forma de mono que ríe? ¿Es el Ser Humano –como dijo Ann Druyan- el medio que tiene el Cosmos de conocerse a sí mismo? Quizá la última respuesta, como nos enseñó Hermann Hesse en Siddartha, está en los lentos y apacibles remolinos de un enorme río, contemplados estando uno sentado al pie de un árbol que hay en la orilla. Quizá al final sea ésta la última respuesta. al enigma del espejo. Cualquiera que lea esto, queda invitado a volar en mi Dragón. Encontraremos cosas curiosas, algunas misteriosas, otras fascinantes, y otras incluso pavorosas. Compartiré recuerdos vitales entrañables para mí. No voy a exponer nada que no haya sido ya descubierto o expuesto. No voy a inventar nada. Pero quizá la forma de interconectar los conceptos aporte algo a alguien. Si es así, aunque sea en una muy pequeña medida, todo esto tendrá entonces un sentido.

domingo, 16 de mayo de 2010

EL DESTINO DEL PLANETA TIERRA

Reconozco que es una maldita locura. Para salvar la totalidad de la biosfera terrestre de un incremento en la radiación solar existen otras soluciones infinitamente menos costosas desde el punto de vista de la ingeniería. Por ejemplo, se me ocurre un gigantesco sistema de espejos orbitando en órbita eclíptica. Pero la idea tenía dos inconvenientes. El primero, es que si los espejos tienen suficiente tamaño, y no son lo suficientemente rígidos, tienden a arrugarse ellos solos, pues la órbita que describen sus extremos no contiene el centro de la tierra. El segundo es que el propio viento solar los desplazaría de su órbita… También se me ocurre la idea de modificar las condiciones del planeta Marte para hacerlo habitable, y sencillamente trasladarse allí.
Sin embargo, lo que viene a continuación se me ocurrió de golpe; en menos de dos minutos toda la idea estaba perfilada en mi cabeza. Sucedió mientras conducía a Verín (parece que conducir es una actividad que despierta mi creatividad) Y surge la pregunta de siempre: ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Es un flashback (mejor habría que decir flashfront o flashfordward) del futuro, o tan sólo una lucubración sin sentido? No lo sé. Pero meses después de escribir esto, escuché en un programa de radio que una opción para el suministro energético del planeta en el futuro podría consistir en la instalación en órbita de gigantescos paneles solares, que transmitirían la energía a la tierra por medio de haces de microondas. Al parecer, la atmósfera es casi transparente a ciertas frecuencias de microondas. No recuerdo de dónde saqué yo la idea, pero parece que es la misma.
Después de pensar todo esto, tuve curiosidad por el aspecto cuantitativo. He de decir en mi favor que lo único que consulté son los datos de la masa de la Tierra, etc. Y en mi contra, que me llevó bastante tiempo. Insisto en que puede haber errores de bulto. Si alguien ve alguno…ya sabe.
Creo que a A. C. Clarke le hubiera entusiasmado la idea, de haber vivido aún. Es una lástima que no se la pueda hacer llegar.
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Viendo ayer un capítulo de la rerie REDES, el de la entrevista a James Lovelock, se expone que el final de la vida en el planeta tierra, e incluso el final del propio planeta, viene determinado por la evolución solar. En efecto, a medida que el sol va a ir procesando su combustible de hidrógeno, va a volverse más caliente, y por lo tanto, va a aumentar la energía radiante que incide en la Tierra.
El
planeta Tierra existe desde hace unos 3500 m.a., pero apenas le quedan otros 500 m.a. de singladura. Es, por lo tanto, un planta anciano.

A medida que la temperatura vaya creciendo, el organismo que es Gaia pondrá en marcha los mecanismos necesarios para mantener la temperatura hasta donde sea posible. Una manera de hacer esta termoregulación es disminuyendo la proporción de CO2, de manera que se reduce el efecto invernadero y baja la temperatura. Gaia encontrará la manera de hacer esta dIsminución.Pero lógicamente, esto va a afectar a las plantas, pues precisan de CO2 para su función vital. Desaparecerán en primer lugar las que necesitan más concentración de CO2 para su función fotosintética, quedando aquellas, como musgos y líquenes, que pueden sobevivir con proporciones bajas, y evolucionarán para precisar concentraciones aún más pequeñas. Evidentemente, desaparecerán todas las especies animales que se nutren de las especies vegetales desaparecidas. Finalmente, la temperatura será tal que los océanos se evaporarán, y con temperaturasa de 60 ó 80 ºC, la vida se irá reduciendo a unos pocos organismos quimiosintetizadores, que a la postre
acabarán desapareciendo también.

"Apenas” quedan 500 m.a. para que esto suceda. Es un abismo temporal
tremendo, visto desde nuestra escala temporal, teniendo en cuenta que la
especie humana no lleva ni la milésima de esa duración en existencia sobre el
planeta. Pero no deja uno de sentir cierta lástima pensar que todo esto, aunque sea en un futuro tan remoto, desaparecerá un buen día. Yo me pregunto: ¿Ha de ser necesariamente así? Yo creo que no. Gaia , como siempre, intentará amoldar el paneta para su propia supervivenca, y lo hará por medio de homo sapiens. Homo Sapiens también es parte de Gaia. De hecho, homo sapiens podría ser el instrumento que Gaia se saca de la manga para escapar a su destino final.

La vida, como se dice en el mismo programa, admite varias definiciones, y ni siquierqa los expertos hoy día se pone de acuerdo exactamente sobre lo que es la vida. Yo avanzo mi propia definición. Vida es un proceso autoorganizativo (Habría que deir quizá “el” proceso autoorganizativo) capaz de hacer una inversión temporal del segundo principio de la Termodinámica. La vida es un proceso que tiene como inputs materia desorganizada, energía e información, y produce como outputs materia organizada, disipación de energía, más información (que puede ser la misma de la de la entrada, o no -evolución-) y residuos. La ecuación básica de la vida sería la siguiente:

La inversión del segundo principio de la Termodinámica está en el paso de materia desorganizada a organizada. Se advierte también la posibilidad de
“reciclado”, de manera que los residuos pueden reaprovecharse en otro ciclo
vital.

Es necesario este replanteamiento del concepto de vida si queremos plantear cómo evolucionará la vida en el planeta, de aquí a varios cientos de m.a. Evidentemente, homo sapiens, tal y como lo conocemos, no durará mucho, dando paso a formas de creciente complejidad. El concepto de complejidad, aquí expresado, debe entenderse como la creciente potencialidad ante un entrono. Así expresado, un ser humano no es más complejo que una vaca, pongamos por caso, desde un punto de vista orgánico, bioquímico , etc. Pero debido a la peculiar interconexión de las neuronas de su cerebro, es un ser dotado de una mayor capacidad de interacción, modificación, adaptación, relación; o sea, potencialidad. Afirmo por tanto, que el ser humano sí posee un mayor grado de complejidad que el resto de los seres vivos; expresado en términos de potencialidad.

Por supuesto, es preciso que homo sapiens no se destruya en una guerra termonuclear mundial, posibilidad ésta que quizá esté disminuyendo en los tiempos que corren, aunque la tendencia podrá invertirse. También es preciso que no alteremos el planeta hasta el punto de una desestabilización que haga insostenible nuestra vida en él. Si desaparecemos como especie, aunque queden otros seres vivos en el planeta (bacterias, artropodos...) lo más seguro es que nos llevemos por delante a todas las formas de vida de complejidad elevada, pero inmediatamente inferiores a la nuestra (mamíferos, reptiles, aves.,,) y no creo que sea posible que desde formas como artrópodos o bacterias evolucionen, en ciento y algo de m.a., formas de nuevo de creciente complejidad. Pero estoy con J. Lovelock que llegado el momento, y cuando la realidad nos muestre a las claras que no hay otro remedio posible, nos pondremos a la tarea de frenar (y quizá revertir) el deterioro mediambiental , y su exponente más visible, el cambio climatico.

Siendo éste el caso (que no nos autodestruimos) ¿Qué formas de vida poblarán el planeta de aquí a muchos m.a.? El ser humano ha desentrañado por un lado, el genoma , y su completo conocimiento (mera cuestión de tiempo, y no mucho) nos abrirá las puertas de la autoevolución dirigida. Auto, porque esa evolución no será ya un proceso regulado o dictado por un factor externo (el medio y la necesaria adaptación a él), y dirigida, aunque quizá no al principio, pero sí final y necesariamante, hacia formas de más alta complejidad, según el concepto que se ha expuesto arriba.

Intuyo que esos seres vivos del mañana irán sustituyendo paulatinamente sus funciones biológicas por otras funciones cibernéticas. En el límite, lo único que podrían tener en común esos seres vivos con los actuales, es la ecuación del esquema anterior. En los cajetines de “Información”, el software irá reemplazando paulatinamente al genoma.

Pero volviendo al asunto central, la prórroga del planeta durante cientos de m.a., lo que propongo a continuación son obras de ingeniería que escapan a nuesto concepto actual. Ingeniería varios órdenes de magnitud por encima de la actual, inpensable hoy. Pero quizá posible mañana. Ingeniería creada por esos nuevos seres vivos, herederos de los actuales. Serían creadas máquinas, cuyo unica finalidad será crear otra generación de máquinas, así en una secuencia cuya generación final será las máquinas que finalmente lleven a cabo la ingeniería. Tendrán que ser auténticas máquinas pensantes, pero no
pensantes a imagen del h. sapiens, sino pensantes en otra escala. El modo de funcionamiento del cerebro humano impide proponerse metas que abarquen en el tiempo más allá de nuestra generación actual, y como mucho, la de nuestros hijos y nietos. No podemos mirar por aquellos a los que no conoceremos nunca, a los que ni siquiera podemos imaginar. Por eso, será preciso máquinas pensantes que sí puedan hacerlo.

Las máquinas de las que hablo tendrán un tamaño impensable hoy. Para montarlas, será preciso a su vez otra generación de máquinas específicas. Estamos hablando de prorrogar el final de planeta por unos cuantos
cientos de millones de años más. Semejante resultado creo que justifica
concebir cualquier proyecto, por impensable que parezca..

Vamos allá. El sol paulatinmente se irá volviendo más y más brillante. De hecho, ya a empezado a hacerlo. El brillo actual del sol es un 30% más intenso que cuando recién se formó. y con los millones de años venideros seguiá aumentando, hasta imposibilitar, como ya se ha expuesto, toda vida en la tierra.

Se me ocurre que hay una manera de salvar el planeta, y es alejarlo del sol, en una órbita de radio sucesivamente más grande.

¿Que estoy chifaldo? Veamos: Imagino la construcción y puesta en marcha de una colección de cañones gigantescos. Estos cañones tendrán un tamaño descomunal. Su extremo debe elevarse por encima de la atmósfera, al menos, por encima de las capas más densas, y calculo que deberían tener unos 20.000 mts mínimo. Para darles estabilidad, la anchura, al menos en la base, debe ser de unos 2000 mts de diámetro. Serán verticales. Su número no lo puedo determinar, pero posiblement harán falta miles de ellos, repartidos por toda la zona ecuatorial terrestre. No tendrán que estar necesariamente en el ecuador todos ellos, pero su latitud máxima serán los trópicos. Mejor cerca el ecuador. Estos cañones lanzarán materia fuera del planeta. Dado que habrá que lanzar enormes cantidades de materia, lanzarán la propia litosfera, que es el material más abundante, esto es, silicatos de aluminio y de magnesio básicamente. Los cañones sólo funcionarán durante unas pocas horas cada día, justo cuando el sol esté en lo más alto. Lanzarán materia en dirección al sol. No se me ocurre el mecanismo de lanzamiento. Posiblemente la solución pase por ionizar la materia, y luego, con gigantescos aceleradores de partículas, dispuestos en el interior del cañón, lanzarla al espacio en forma de partículas ionizadas, o sea, plasma. La velocidad de lanzamiento debe ser lo más elevada posible, y se me ocurre que como mínimo, debe ser de varias veces la velocidad de escape terrestre, que es de 11 km/seg. Los cálculos que siguen mostrarán que una velocidad adecuada de lanzamiento es del orden de 600 km/s. También se podría lanzar en estado sólido normal, pero no se me ocurre el medio de hacerlo a esa velocidad.

¿Qué se consigue con esto? Si todo el cinturon ecuatorial de la tierra está sembrado con estos cañones, que funcionan en la franja horaria que están apuntando al sol, generaremos , por principio de reacción, una fuerza
cetrífuga adicional que contrarestará la atracción gravitatoria del sol. Esta
fuerza, aplicada durante millones de años, irá alejando el planeta
paulatinamente del sol, aumenando el diámetro actual de la órbita. La cantidad
de radiación solar sobre el planeta irá disminuyendo por el aumento de
distancia a medida que el sol aumenta su radiación intrínseca, anulándose ambos efectos.

Para hacer algunos números, supongamos, como meta primaria, que duplicamos la distancia de la tierra al sol de manera que la radiacción
recibida por el planeta cae a ¼ de la actual. En ese momento, el sol podría haber cuadruplicado su potencia, y las condiciones en la tierra serían las mismas.

¿Cuanta energía es necesaria para efectuar esto? La única fuente de energía posible es el propio sol. Una gran cantidad de estaciones solares, con grandes superficies de paneles solares, recogerán la energía solar y la enviarán, transformada en haces de microondas, a las cabeceras de las torres, donde estarán los colectores. Como las cabeceras estarán fuera de la atmósfera terrestre, no habrá absorción atmosférica de energía.

Hagamos los cálculos de la energía necesaria para alcanzar esta meta primaria.

algunos datos numéricos:

Constante de gravitación universal: G = 6,67 ·10-11 (MKS)

Masa de la Tierra: m = 5,98·1024 kg

Masa del Sol: Ms = 2·1030 kg

Distancia media Tierra - Sol: 150·109 m.

(Para todos los cálculos que he hecho a continuación he tomado únicamente la Ley de la Gravitación Universal y la expresión de la energía cinética. Todas las restantes expresiones son deducidas. Desde la Universidad no había vuelto a hacer nada así, y podría haber errores en algunas. Si alguien detecta errores de bulto, que me lo diga)

La ecuación de órbita, que define la velocidad orbital de cualquier cuerpo alrededor del Sol, viene dada por:

Y la relación período orbital – radio orbital viene dada por: La velocidad lineal de nuestro planeta alrededor del sol es de:

VT1 = 30·103 m/s

Y si la órbita fuese doble, sería de:

VT2 = 21,1·103 m/s

La energía cinética de cualquier cuerpo es

Ec = ½ mV2

Lo que aplicado a nuestro planeta en las dos situaciones nos da:

Energía cinética actual: Ec1 = 2,69 · 1033 Julios.

Energía cinética en órbita doble: Ec1 = 1,33 · 1033 Julios.

O sea, prácticamente la mitad.

Analicemos ahora la energía potencial gravitatoria del planeta. Un cuerpo de masa m a una distancia x del sol es atraido con una fuerza

Para alejar ese cuerpo del sol una distancia diferencial de x, dx, será preciso un diferencial de trabajo

Integrando a ambos lados:

O sea, que si traemos el cuerpo desde el infinito hasta una distancia x, la energía es:

El signo menos indica que el trabajo es negativo. O sea, que a medida que acercamos el cuerpo el sol, nos entrega trabajo, y para alejarlo, tenemos que aplicar trabajo (cosa que ya se intuía).

Aplicando los datos de G, masa solar, masa de la tierra y distancia, tenemos que la energía potencial actual del planeta con respecto al sol es de:

Ep1 = - 0,531 · 10 34 julios

Mientras que si estuviese en órbita doble, sería de

Ep2 = - 0,26 · 10 34 julios

Sumando para ambas situaciones (posición actual y posición en órbita doble) las energías potencial y cinética, tenemos:

Energía actual E1 = Ep1 + Ec1 = 2,69 · 1033 - 5,31 · 1033 = -2,62 · 1033 julios

Energía en órbita doble E2 = Ep2 + Ec2 = 1,33 · 1033 - 2,65 · 1033 = -1,32 · 1033 julios.

O sea, justo la mitad. Me encanta la simetría que exhibe el Universo.

Esto significa que tendremos que comunicar al planeta una energía de

DE = E2 - E1 = 1,32 · 1033 julios

para llevarlo a una órbita de radio doble.

Suponemos que realizamos esta tarea durante 200 m.a., o sea, durante 6,30
· 1015 segundos.
La potencia contínuamente ejercida para lograr este trabajo es de


O, para que nos hagamos una idea, de 2,1 · 108 Gigawatios.

Está claro que semejante fuente de energía sólo puede salir del propio sol.

¿Cuanta masa habrá que arrojar al espacio para conseguir esto? ¿Nos quedaremos sin planeta? La cantidad de masa arrojada dependerá de la velocidad de lanzamiento de la materia. Si suponemos que arrojamos la diezmilésima parte de la masa terrestre, o sea, m = 6 · 1020 kg, esta masa en su conjunto deberá tener una energía cinética igual a DE. Como

tenemos que Poniendo valores, la velocidad de lanzamiento de la materia será V = 2.097.000 m/s, o sea unos 2.000 km por segundo. lo que supone 1/300 de la velocidad de la luz. Necesitaremos máquinas muy potentes, dentro de las torres.

El problema es que la diezmilésima parte de la masa del planeta, si suponemos su densidad homogénea (que no lo es), es la diezmilésima parte del volumen. Como el volumen de una esfera es proporcional al cubo de su radio, tendremos que

V1 = 1.0001 V2, siendo V1 y V2 los volúmenes del planeta antes y después del invento. Tenemos por tanto que




Finalmente, y tomando r1= 6,3 ·106 m., tengo

r2 - r1 = 208 m

O sea, que tengo que arrojar al espacio una capa, de la esfera de la tierra,
equivalente a 208 m. Parece que tendría que arrojar al espacio la biosfera por completo, con lo cual nada de lo que estamos lucubrando tendría sentido, pero no tiene porqué ser así necesariamante. Se podría sacar material de zonas concretas de la tierra emergida. Se formarían enormes pozos. Pero un pozo no puede ser indefinidamente profundo, porque la propia presión de la corteza contra sí misma tendería a cerrarlo a los pocos km. de profundidad. Así que se va sacando material a medida que el pozo se va cerrando por sí solo, y asunto resuelto. Eso sí, seguramente se incrementarían los terremotos, a medida que la corteza terrestre se va reamoldando a la nueva dimensión del planeta.

Otros problemas: ¿Qué pasa con la luna, por ejemplo? No he hecho ningún cálculo, pero supongo que al alejarse la Tierra, la Luna empezará a orbitar según una órbita elíptica cada vez más excéntrica, hasta que al fin acabaría colisionanado con la Tierra, cosa que no nos interesa. No quedará más remedio que llevarnos a la Luna con nosotros, y no por motivos románticos. Para ello, habrá que hacer algo parecido a lo que hacemos con la Tierra, pero a menor escala.